La ciencia revela que bailar en grupo puede mejorar el ánimo más que otras terapias

Bailar siempre ha sido una forma de celebrar y soltar tensiones, pero ahora la ciencia empieza a confirmar algo aún mejor y es que también podría usarse como terapia para evitar la depresión.

Bailar ha sido durante siglos una forma de celebración, de encuentro y también de escape, aunque en los últimos años empieza a verse desde otra perspectiva mucho más profunda. Lo que para muchos es solo una pista llena de música y movimiento, para la ciencia empieza a parecerse cada vez más a una herramienta poderosa para cuidar la salud mental. El simple hecho de dejarse llevar por el ritmo, compartir espacio con otras personas y conectar con la música puede provocar reacciones en el cerebro que van mucho más allá de la diversión.

Bailar, además, está despertando un interés creciente entre investigadores que analizan cómo influye en el estado de ánimo y en el bienestar emocional. Distintos estudios sugieren que bailar en grupo puede reducir los síntomas de la depresión con una eficacia que ha llegado a sorprender incluso a especialistas en salud mental. Aunque todavía se necesitan más investigaciones, los datos empiezan a señalar que esta actividad podría convertirse en un complemento real para mejorar el equilibrio emocional, algo especialmente relevante en una época en la que los problemas de ansiedad y tristeza prolongada afectan a millones de personas.

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Un lenguaje corporal que activa el cerebro

“Activar el cerebro”. Fuente: Freepik

Bailar funciona como una forma de comunicación que no necesita palabras, una especie de lenguaje físico con el que las personas expresan emociones que a veces resultan difíciles de explicar. Neurocientíficos explican que el cerebro interpreta los gestos, el ritmo y el movimiento como señales expresivas que activan distintas áreas relacionadas con la emoción, la memoria y la percepción sensorial, generando una respuesta integral difícil de conseguir con otras actividades.

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Bailar también desencadena una auténtica cascada química en el organismo. Anticipar la música estimula la dopamina, relacionada con la motivación y el placer, mientras el movimiento físico libera endorfinas que ayudan a reducir el dolor y mejorar el ánimo. Cuando el baile se realiza en grupo aparece además la oxitocina, una hormona vinculada a la confianza y al vínculo social, una combinación que convierte la experiencia en algo especialmente potente para combatir el estrés y la tristeza.

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