Alberto Núñez Feijóo ha protagonizado un acto junto al presidente aragonés, Jorge Azcón, que ha servido para trazar una línea roja entre dos formas antagónicas de entender el Estado. En un mitin cargado de simbolismo, el líder del Partido Popular (PP) ha desplegado una ofensiva dialéctica que ha oscilado entre la ironía sobre el plagio programático del Ejecutivo central y la dureza ética ante las sombras judiciales que acechan al entorno de la Moncloa.
Un Feijóo ‘canchero’ ha tirado con ironía contra el Ejecutivo central, pero sin quitar el ojo a Aragón, que este próximo domingo decide su futuro autonómico en unas elecciones adelantadas por su actual presidente con el objetivo de dejar herido electoralmente al PSOE. Aunque tendrá que volver a contar con la «carga de Vox» si quiere volver a reeditar mandato.
En este sentido, Feijóo ha iniciado su intervención con un dardo directo al Palacio de la Moncloa, utilizando como munición la reciente propuesta de Pedro Sánchez sobre la protección de menores en el entorno digital. Con un tono mordaz, ha recordado que el anuncio realizado por el presidente del Gobierno desde Dubái no es más que una réplica exacta de una iniciativa que el Partido Popular ya registró y presentó en Madrid hace varios meses, concretamente en noviembre.
Para el dirigente gallego, esta coincidencia no es casual, sino que evidencia una falta de proyecto propio por parte del Ejecutivo. En referencia a esto, ha señalado que lo mínimo que debería hacer Sánchez es pagar el copyright a la formación popular, puesto que se han limitado a apropiarse de un trabajo técnico y político que ya estaba a disposición de la ciudadanía desde las filas de la oposición.

SOSPECHAS DE CORRUPCIÓN
La atmósfera del acto se ha tensado cuando el líder de la oposición ha abordado la situación judicial del entorno socialista. Feijóo no ha ahorrado calificativos al referirse a las recientes declaraciones judiciales de antiguos cargos de confianza de Sánchez, comparando la deriva del PSOE con el guion de una película de gánsteres. La confesión de que figuras como Santos Cerdán o Antonio Hernando disponían de audios vinculados a entornos de prostitución ha provocado una reacción de profundo rechazo en el líder popular.
Según sus palabras, siente una vergüenza ajena insoportable al escuchar lo que está trascendiendo de los juzgados, refiriéndose específicamente a quienes fueron piezas clave en el engranaje del partido y del gabinete presidencial.
Para Feijóo, este escenario no es solo un problema de ética interna, sino una degradación de las instituciones que afecta a la confianza de los españoles. El dirigente ha vinculado esta falta de ejemplaridad con la gestión legislativa del Gobierno, denunciando que el reciente decreto sobre las pensiones ha sido utilizado como una herramienta de supervivencia política más que como una solución para los mayores.
Ha lamentado que el Ejecutivo haya introducido más de una veintena de asuntos ajenos a la seguridad social en un mismo paquete legislativo para condicionar el voto de los diputados y asegurar su permanencia en el poder. La prioridad del Gobierno, según ha denunciado con contundencia, es el bienestar personal de Sánchez, dejando en un plano secundario las necesidades reales de los pensionistas, quienes, a su juicio, no volverán a confiar en la palabra de un presidente que juega con sus derechos por puro cálculo parlamentario.
PROPIEDAD PRIVADA Y FINANCIACIÓN JUSTA
El discurso se ha adentrado también en el complejo terreno del derecho a la propiedad y la política de vivienda. Feijóo ha cuestionado con dureza los pactos alcanzados por el Gobierno con el PNV, señalando una supuesta arbitrariedad que discrimina a los pequeños propietarios españoles. El líder popular se ha preguntado por la utilidad de estos acuerdos cuando, en la práctica, se está permitiendo que los propietarios no perciban sus rentas de forma injustificada.
Ha planteado un dilema de fondo sobre el respeto al Estado de derecho, advirtiendo de la contradicción jurídica que supone proteger la propiedad privada solo en función del número de viviendas que posea un ciudadano. Según su análisis, si el Gobierno y sus socios anulan un derecho constitucional basándose en criterios ideológicos, se está rompiendo el contrato social.
Frente a la política de cargar el coste de los problemas sociales sobre los hombros de los particulares, Feijóo ha reclamado una intervención pública eficaz. Ha defendido que, si una familia atraviesa dificultades económicas extremas, es responsabilidad del Estado ofrecer proyectos de vivienda social en lugar de obligar a otro ciudadano particular a renunciar a su sustento legítimo.
Esta deriva, ha advertido, solo conduce a una tensión social innecesaria que erosiona la convivencia. Asimismo, ha aprovechado para reafirmar la postura de su partido respecto a la dignidad de la mujer, recordando que el PP mantiene su compromiso de prohibir vestimentas como el burka en espacios públicos por considerar que atentan directamente contra la libertad femenina, una postura que ya quedó reflejada en su última ponencia política.

ARAGÓN FRENTE COMO MODELO FRENTE A LA CRISIS NACIONAL
En la recta final del mitin, el foco se ha centrado en la realidad aragonesa y el liderazgo de Jorge Azcón. Feijóo ha elogiado la capacidad de gestión del presidente autonómico, destacando que en poco más de dos años ha logrado comprometer inversiones por valor de 90.000 millones de euros.
Para el líder del PP, Aragón se ha convertido en un hub tecnológico de referencia para el sur de Europa, logrando cifras de crecimiento y creación de empleo que superan con creces la media nacional. Ha contrapuesto esta gestión de «cuentas ordenadas» con un Gobierno de España que, en su opinión, se dedica a «contar cuentos» mientras es incapaz de aprobar unos presupuestos generales.
La despoblación, un tema vital para la provincia de Teruel, ha ocupado un lugar central en sus compromisos. Feijóo ha asegurado que, bajo su mandato, el modelo de financiación autonómica dejará de ser una moneda de cambio para obtener votos en el Congreso. Su propuesta se basa en el coste efectivo de la prestación de servicios, donde la dispersión poblacional y el envejecimiento sean factores determinantes para recibir fondos.
Ha criticado con dureza a los partidos que, mediante una «pinza de bloqueo«, han intentado zancadillear el presupuesto de Aragón, impidiendo que el proyecto de Azcón avance con la velocidad que los ciudadanos demandan. Finalmente, ha apelado a la decencia de los aragoneses para romper, a través de las urnas, con la mediocridad de un Ejecutivo central que considera en fase de decadencia, reivindicando que solo desde los gobiernos autonómicos fuertes se podrá reconstruir el futuro de la nación.






