La ciencia confirma que tejer puede rejuvenecer tu cerebro y reducir el estrés

Lejos de ser solo un pasatiempo tradicional, tejer es una actividad que está ganando protagonismo como una herramienta inesperada para cuidar la mente, pues además de ayudar a relajarse, también puede estimular el cerebro, mejorar la concentración y convertirse en un aliado contra el estrés cotidiano.

Tejer ha dejado de ser solo una imagen asociada a sillones antiguos y tardes silenciosas para convertirse en una práctica que vuelve a conquistar a distintas generaciones, sobre todo a quienes buscan desconectar del ruido digital sin renunciar a sentirse productivos. El suave sonido de las agujas, el movimiento constante de las manos y la concentración que exige cada punto forman una rutina casi hipnótica que muchos redescubren como un refugio frente al estrés diario, algo que hace apenas unos años parecía impensable en un mundo dominado por pantallas y notificaciones constantes.

Tejer, además, se está consolidando como mucho más que una actividad relajante o un pasatiempo heredado, porque la ciencia empieza a demostrar que su impacto puede llegar directamente al cerebro. Investigaciones recientes señalan que tareas manuales y repetitivas como tejer pueden estimular distintas áreas cognitivas, ayudando a mantener la memoria activa, mejorar la atención y favorecer la coordinación motora, lo que convierte esta actividad en una herramienta inesperadamente poderosa para el bienestar mental a largo plazo.

2
El poder calmante del movimiento repetitivo al tejer

»El poder de calmar». Fuente: Freepik

Tejer también tiene un efecto que va más allá de la estimulación cognitiva, porque el movimiento alterno de ambas manos genera una estimulación bilateral que algunos terapeutas comparan con técnicas utilizadas para tratar el estrés o experiencias traumáticas. Este tipo de actividad puede contribuir a reducir los niveles de cortisol, la hormona relacionada con el estrés, al mismo tiempo que favorece la liberación de serotonina y dopamina, vinculadas con la sensación de bienestar.

Además, tejer obliga a mantener un ritmo constante que facilita alcanzar estados de concentración profunda, conocidos como estados de flujo, en los que el tiempo parece pasar sin darse cuenta. Ese tipo de concentración puede funcionar como una forma de meditación activa, permitiendo desconectar de preocupaciones cotidianas mientras la mente se enfoca en una tarea concreta que, aunque sencilla en apariencia, exige atención y paciencia.

Publicidad
Publicidad