Tejer ha dejado de ser solo una imagen asociada a sillones antiguos y tardes silenciosas para convertirse en una práctica que vuelve a conquistar a distintas generaciones, sobre todo a quienes buscan desconectar del ruido digital sin renunciar a sentirse productivos. El suave sonido de las agujas, el movimiento constante de las manos y la concentración que exige cada punto forman una rutina casi hipnótica que muchos redescubren como un refugio frente al estrés diario, algo que hace apenas unos años parecía impensable en un mundo dominado por pantallas y notificaciones constantes.
Tejer, además, se está consolidando como mucho más que una actividad relajante o un pasatiempo heredado, porque la ciencia empieza a demostrar que su impacto puede llegar directamente al cerebro. Investigaciones recientes señalan que tareas manuales y repetitivas como tejer pueden estimular distintas áreas cognitivas, ayudando a mantener la memoria activa, mejorar la atención y favorecer la coordinación motora, lo que convierte esta actividad en una herramienta inesperadamente poderosa para el bienestar mental a largo plazo.
3Aprender algo nuevo para proteger la mente
Uno de los aspectos más interesantes de tejer es que sus beneficios no dependen de la perfección, sino del proceso de aprendizaje. Especialistas destacan que cuando una persona empieza a tejer desde cero, el cerebro se enfrenta a un reto desconocido que obliga a crear nuevas conexiones neuronales, lo que contribuye a mantener la plasticidad cerebral, una capacidad fundamental para adaptarse a los cambios que llegan con el paso del tiempo.
Tejer, igual que otras actividades manuales como la cerámica, el bordado o el tallado, puede actuar como un entrenamiento cognitivo de bajo riesgo que fortalece la mente sin generar presión. Incluso en edades avanzadas, estos pasatiempos pueden ayudar a mejorar la memoria, la destreza manual y el equilibrio emocional, además de fomentar la socialización cuando se practican en grupo, algo que influye directamente en la calidad de vida y en la percepción de bienestar general.






