En una de las sesiones más virulentas, y ya van unas cuantas, que se recuerdan en la Asamblea de Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha desplegado una ofensiva en dos frentes. La presidenta regional no solo ha dinamitado sus puentes con Vox, acusándoles de ser el «mejor aliado» de la Moncloa, sino que ha elevado el tono contra Pedro Sánchez con alusiones directas a su entorno familiar y a la gestión de escándalos de abusos.
La mandataria madrileña ha sido implacable con el grupo dirigido por Rocío Monasterio. En un giro de discurso, Ayuso ha equiparado las estrategias de Vox con las de la «izquierda sectaria», acusándoles de tratar a los madrileños como «borregos» mediante un populismo basado en la mentira y la división social.
Al Gobierno y a sus socios solo les quedan ustedes. Solo le queda Vox al Gobierno para seguir ahí. Adelante, enhorabuena por el trabajo», espetó con sarcasmo la presidenta.
Según Ayuso, la formación de Abascal ha abandonado la búsqueda de puntos comunes para centrarse en un «cálculo electoral» que, a su juicio, solo alimenta el frentismo y favorece la continuidad de Sánchez en el poder.

OFENSIVA CONTRA EL «TECNOCOMUNISMO» Y EL ENTORNO DE SÁNCHEZ
La sesión alcanzó su punto álgido cuando Ayuso dirigió sus críticas hacia la Moncloa, calificando a Pedro Sánchez como un «tecnocomunista» que busca cercenar la libertad en las plataformas digitales mientras utiliza a jueces y fiscales como «fontaneros» a su servicio.
Sin embargo, el ataque más personal llegó al mencionar el pasado familiar del presidente. Ayuso reprochó a Sánchez su supuesta hipocresía al intentar regular la protección de menores en redes sociales: la acusación se sostuvo que en los antiguos negocios de saunas del suegro del presidente «se permitía todo tipo de menores». El trasfondo vinculó esta crítica con un intento del PSOE de tapar sus supuestas conexiones con la «dictadura chavista».

«CASOS FABRICADOS» Y EL FACTOR SALAZAR
Finalmente, la presidenta madrileña acusó al PSOE de orquestar una cortina de humo mediática para proteger a figuras socialistas en horas bajas, mencionando específicamente a Pilar Alegría —de quien dice que «se hunde en Aragón»— y el caso de Salazar en el Senado.
Ayuso defendió que la izquierda está utilizando «casos fabricados» contra el PP para invisibilizar a las «verdaderas víctimas» de agresiones sexuales, haciendo referencia a las decenas de denuncias que, según su testimonio, el entorno de la Moncloa habría intentado silenciar.






