La ciencia explica por qué el canto de los pájaros reduce la ansiedad y el estrés

La ciencia ha empezado a confirmar que algo tan cotidiano como escuchar el canto de los pájaros puede ayudar a bajar la ansiedad, relajar la mente y ofrecer un respiro real en medio del ruido y el estrés diario.

La ansiedad se ha convertido en una presencia constante en la vida cotidiana de muchas personas, y aunque no siempre llega en forma de crisis evidentes, a veces se instala como un ruido de fondo que acompaña el día a día, alimentado por el estrés, la prisa y la sensación de estar siempre conectados. En ese contexto, resulta curioso que algo tan sencillo como el canto de los pájaros pueda tener un efecto real y medible sobre el bienestar mental.

La ansiedad, sin embargo, no siempre necesita respuestas complicadas, y es por eso que la ciencia lleva tiempo señalando que el contacto con la naturaleza ayuda a calmar la mente, y ahora empieza a demostrar que incluso escuchar a los pájaros, sin necesidad de grandes paisajes ni escapadas al campo, puede reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo de forma sorprendente.

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Qué ocurre en el cerebro cuando escuchamos aves

“Escuchar diferentes tipos de aves”. Fuente: Freepik

La ansiedad está muy ligada a la rumiación, ese hábito de dar vueltas una y otra vez a los mismos pensamientos, y escuchar a los pájaros ayuda a romper ese ciclo porque dirige la atención hacia el presente de una forma suave, sin exigir esfuerzo; es decir que funciona como una especie de mindfulness natural que ancla la mente en el aquí y ahora.

Los expertos también apuntan a un factor evolutivo, y es que a lo largo de la historia humana, el canto de los pájaros ha sido una señal de ausencia de peligro, porque se ha sabido que cuando las aves cantan, el entorno es seguros y ese mensaje sigue activo en nuestro cerebro, aunque no seamos conscientes. Por eso, detenerse a escuchar esos sonidos, aunque sea unos minutos al día, puede convertirse en una herramienta sencilla y eficaz para reducir la ansiedad y recuperar una sensación de calma real.

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