Un pueblo de Extremadura guarda un bosque subterráneo dentro de una antigua mina

Conoce este pueblo de Extremadura que a simple vista parece algo más del paisaje extremeño, pero bajo sus pies esconde un bosque que crece dentro de una antigua mina.

Extremadura guarda secretos que no siempre se ven a simple vista y algunos de los más fascinantes se esconden bajo tierra, lejos de las carreteras principales y del relato más conocido de la región. En el extremo sureste extremeño, donde el paisaje empieza a mezclarse con acentos andaluces y la dehesa se vuelve más áspera, existe un lugar que demuestra hasta qué punto la naturaleza sabe reapropiarse de lo que un día fue industria y ruido.

Extremadura aparece aquí no solo como escenario, sino como contexto vital, como territorio que explica por qué un antiguo tajo minero pudo transformarse en algo tan inesperado como un bosque subterráneo. El protagonista concreto es un pequeño pueblo, Fuente del Arco, que durante décadas convivió con la mina sin imaginar que, con el paso del tiempo, ese hueco en la tierra acabaría convertido en uno de los enclaves naturales más singulares de toda la región.

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Ciencia, leyenda y una cicatriz con sentido

“Leyenda e historia”. Fuente: Wikipedia

La Jayona no se entiende sin su dimensión geológica, y eso es algo que el visitante percibe desde el primer momento. La mina se sitúa en la Zona de Ossa-Morena, una de las grandes estructuras geológicas de la península, con millones de años de historia visibles en cada pared. Uno de sus grandes hitos es un plano de falla de enormes dimensiones, único en España por su tamaño y accesibilidad, una herida abierta en la corteza terrestre que hoy se observa casi como una obra de arte natural.

Pero Extremadura también se cuenta a través de sus leyendas, y La Jayona no es una excepción. El nombre de la mina remite al rey moro Jayón, una figura envuelta en relatos de ceguera, milagros y apariciones marianas que forman parte del imaginario local. En Fuente del Arco, ciencia y mito conviven sin conflicto, como dos maneras distintas de explicar un lugar que impone respeto y despierta curiosidad a partes iguales.

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