Los partidarios de Revilla sofocan la rebelión rural del PRC

El Partido Regionalista de Cantabria (PRC) se enfrenta a una de las tensiones internas más visibles de los últimos años. La controversia surgió en Ribamontán al Mar, donde un grupo de alcaldes y portavoces regionalistas cuestionó la decisión de la Ejecutiva de bloquear los Presupuestos de Cantabria para 2026, generando una crisis que combina diferencias estratégicas y conflicto municipal.

Miguel Ángel Revilla, al frente del PRC desde 1988, será relevado en 2027 como candidato por Paula Fernández, quien también se perfila para sustituirle como presidente del partido. El relevo, sin embargo, ha dejado al descubierto diferencias internas entre quienes defienden la continuidad de la línea política de la dirección y quienes plantean la necesidad de adaptarse a las demandas municipales y al contexto regional.

Tras la salida del PRC del Gobierno en 2023, la formación experimentó una pérdida de apoyos y presencia parlamentaria, un desgaste que ha contribuido a tensionar la relación entre dirección y base municipal.

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El bloqueo de los Presupuestos presentados por el Gobierno del PP ha sido el detonante visible de un conflicto más profundo sobre la orientación estratégica del partido y la prioridad entre los intereses parlamentarios y las necesidades de los ayuntamientos gobernados por la formación. El enfrentamiento estalló cuando la Ejecutiva condicionó su apoyo a los Presupuestos al cumplimiento de varios compromisos por parte del Gobierno regional.

Algunos alcaldes interpretaron la negativa a aprobar las cuentas como un riesgo para la financiación de sus municipios. Francisco Asón, alcalde de Ribamontán al Mar durante 46 años, encabezó la corriente crítica y amenazó con retirar su apoyo si la dirección no reconsideraba su postura.

Según Asón, la decisión de bloquear los presupuestos podía tener consecuencias directas en la inversión local y afectar la representación del PRC en futuras elecciones. Sin embargo, la rebelión no encontró respaldo suficiente entre los concejales del municipio ni entre otros ediles regionalistas, quienes respaldaron públicamente la postura de la Ejecutiva.

La dirección defendió que la estrategia parlamentaria y la orientación política del partido deben prevalecer sobre intereses individuales o locales.

Paula Moncloa
Paula Fernández. Foto: Europa Press.

El PRC reaccionó de manera rápida para contener la disidencia. El Comité de Garantías estudia posibles sanciones a Asón por «deteriorar la imagen del partido», incluyendo la posibilidad de exigir su salida de la Alcaldía en caso de abandono del PRC. La medida ha enfriado la rebelión, reafirmando la disciplina interna, aunque no resuelve la tensión entre dirección y municipios.

El conflicto pone de relieve un dilema estructural: el PRC históricamente ha basado su fuerza en el municipalismo, pero hoy son precisamente los ayuntamientos los que cuestionan la estrategia de la dirección.

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LA SOMBRA DE REVILLA

Aunque Paula Fernández asumió la candidatura del PRC como relevo formal de Miguel Ángel Revilla, su margen de maniobra sigue siendo limitado. La sombra de Revilla se extiende sobre cada decisión del partido, condicionando la estrategia electoral, las alianzas parlamentarias y la gestión de los conflictos internos. Su presencia, aunque más discreta, se percibe en la continuidad de las políticas y en la disciplina exigida a los alcaldes y concejales.

El caso de Ribamontán al Mar lo evidencia: cuando un grupo de regidores cuestionó la negativa del PRC a aprobar los presupuestos regionales, la dirección actuó con rapidez, apoyándose en la autoridad histórica de Revilla para frenar cualquier rebelión abierta. Y Paula Fernández se ve obligada a equilibrar sus decisiones con la necesidad de no desafiar el legado de un líder que, durante casi medio siglo, marcó el rumbo del partido y consolidó su control orgánico.

Esa sombra limita la autonomía de Fernández y mantiene al PRC en una lógica de continuidad más que de renovación. Cada paso hacia su propia estrategia se enfrenta al peso de un pasado que sigue definiendo cómo el partido se mueve, se organiza y decide.

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