Cataluña esconde lugares donde el tiempo parece haberse detenido sin perder significado, rincones que no necesitan grandes cifras ni multitudes para demostrar su importancia. En pleno Pirineo, existe un pequeño pueblo que concentra más Patrimonios de la Humanidad por habitante que ningún otro en España, un dato que sorprende y que invita a mirar con otros ojos una parte de Cataluña que muchas veces pasa desapercibida.
Hablar de Cataluña en este contexto es hablar de la Vall de Boí, un conjunto de valles y pueblos que durante siglos permanecieron aislados, protegidos por las montañas y ajenos a los grandes cambios. Hoy, ese aislamiento se ha convertido en su mayor valor, una puerta abierta a un paisaje de alta montaña y a un patrimonio cultural excepcional, enmarcado además por el parque nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.
2Durro, el pueblo con más Patrimonio de la Humanidad por habitante
Dentro de la Vall de Boí, Durro destaca de forma singular. Este pequeño pueblo de Lleida, con poco más de 90 habitantes, ostenta el récord de ser el municipio con más bienes Patrimonio de la Humanidad por vecino en toda España, un dato que resume bien la excepcionalidad de Cataluña cuando se observa en detalle.
Las responsables de este reconocimiento son la iglesia de la Natividad y la ermita de Sant Quirc, dos construcciones que reflejan la importancia que tuvo Durro en la Edad Media. La primera sorprende por las proporciones de su nave y su campanario, mientras que la segunda, situada en la montaña, ofrece una panorámica del valle que ayuda a entender la dimensión espiritual y estratégica del lugar.






