José Coronado ha construido una de las trayectorias más reconocibles de la televisión y el cine español, una carrera llena de personajes intensos que han marcado a varias generaciones de espectadores. Su rostro siempre ha estado ligado a historias de carácter fuerte, a figuras con autoridad y a tramas donde el drama y la tensión emocional juegan un papel fundamental. Sin embargo, incluso los actores más consolidados atraviesan momentos de transición, etapas en las que parece que su talento se mueve en terrenos menos visibles.
José Coronado vivió precisamente uno de esos periodos antes de volver a colocarse en lo más alto de la ficción española con el fenómeno internacional de ‘Entrevías’. Mucho antes de que el público mundial lo redescubriera gracias a esa serie, hubo un proyecto que marcó un giro silencioso pero decisivo en su carrera. Esa producción fue ‘Gigantes’, estrenada en 2018, una serie que, sin convertirse en un éxito masivo inmediato, terminó siendo clave para redefinir su imagen y abrirle nuevamente las puertas a los grandes papeles.
1El momento de incertidumbre antes del resurgir
José Coronado llegaba a 2018 después de haber alcanzado uno de los puntos más altos de su carrera con el Goya que ganó por ‘No habrá paz para los malvados’. Aquel reconocimiento confirmó su capacidad para encarnar personajes complejos y oscuros, pero los años posteriores no mantuvieron el mismo impacto. El actor siguió trabajando sin descanso, participando en cine y televisión, aunque muchos de esos proyectos no lograron exprimir todo su potencial interpretativo.
José Coronado formó parte de títulos como ‘Betibú’, ‘Fuego’ o ‘Murieron por encima de sus posibilidades’, producciones que mantuvieron su presencia en pantalla pero que no terminaron de consolidar una etapa especialmente brillante. También participó en ‘El príncipe’, una serie que tuvo un enorme éxito televisivo, aunque el foco mediático recayó más sobre otros protagonistas. Era una época en la que Coronado parecía estar en una zona intermedia, activo y respetado, pero sin un papel que volviera a situarlo como referente absoluto.





