Unión del Pueblo Navarro (UPN) se enfrenta a un nuevo episodio de tensiones internas que amenaza con resquebrajar la cohesión del partido. La elección del próximo candidato a la presidencia del Gobierno de Navarra ha puesto de manifiesto la existencia de dos bloques enfrentados dentro de la formación regionalista: uno liderado por la actual presidenta de UPN, Cristina Ibarrola, y otro encabezado por el alcalde de Tudela y vicepresidente del partido, Alejandro Toquero, que según algunos medios no había optado a presidir el partido a cambio de que Ibarrola le diese carta blanca a liderar la lista de 2027.
Cristina Ibarrola, que ocupa la presidencia del partido tras sustituir a Javier Esparza, aspira a liderar la plancha regionalista. Por su parte, el polémico Alejandro Toquero, alcalde de Tudela, ha forjado un bloque propio dentro del partido, con el respaldo de varios miembros de la ejecutiva y alcaldes riberos.
La relación entre ambos líderes, que llegaron a un acuerdo temporal en 2024, parece haberse deteriorado, dejando a Toquero en una posición minoritaria en el Consejo Político. El trasfondo de este enfrentamiento se remonta a marzo de 2024, cuando los sectores de Ibarrola y Toquero chocaron abiertamente durante el proceso congresual del partido.
El acuerdo de aquel entonces permitió que Ibarrola asumiera la presidencia mientras Toquero obtenía la vicepresidencia y lograba situar a varios de sus afines en la ejecutiva, como José Antonio Rapún, exparlamentario y exalcalde de Arguedas, y los concejales Jesús Nieva y Daniel Francés, tal y como informó Diario de Navarra.

Sin embargo, la tregua interna ha resultado ser solo temporal, y la elección del próximo candidato ha reactivado los roces entre ambos bloques. Uno de los factores que ha condicionado la posición de Toquero en las últimas horas es la investigación de la Oficina Anticorrupción sobre el Ayuntamiento de Tudela. La indagación se centra en las ayudas concedidas al CD Tudelano y en diversos contratos fraccionados para eludir los controles legales correspondientes.
SIN MILITANTES
El proceso de elección del candidato se desarrollará sin participación directa de la militancia, lo que ha generado críticas dentro del partido. Los afiliados de UPN pueden postularse como candidatos a la presidencia del Gobierno de Navarra para las elecciones forales de mayo de 2027. No se requieren avales, y el único requisito es ser afiliado y completar el formulario correspondiente. El plazo para presentar candidaturas finaliza el martes 10 de febrero, y el Consejo Político del partido se reunirá el viernes 13 de febrero para proclamar al candidato.
Esta decisión centralizada es una oportunidad para consolidar el control del aparato del partido en torno a Ibarrola, en detrimento de la participación de la militancia y de la influencia de Toquero. Las tensiones internas se reflejan también en la estrategia de conformación de la lista electoral. Dirigentes regionalistas de la Ribera están manteniendo reuniones para colocar a sus afines en posiciones de salida con posibilidades reales de obtener escaño y, en particular, para intentar hacerse con la cabeza de lista al Senado.
El conflicto entre los bloques de Ibarrola y Toquero refleja además un problema estructural de UPN: la falta de mecanismos efectivos de participación de la militancia en las decisiones estratégicas. Mientras que Ibarrola cuenta con el respaldo de la mayoría del Consejo Político y del núcleo pamplonés, el bloque ribero enfrenta dificultades para influir en la dirección del partido más allá de sus propios municipios.
Esta dinámica alimenta la percepción de un liderazgo centralizado que limita la democracia interna y puede generar fracturas duraderas. A pesar de la minoría de Toquero en el Consejo Político, su influencia entre la militancia más conservadora le sigue dando fuerza a nivel interno frente al equipo de Ibarrola, que pretende que el expresidente regionalista Javier Esparza lidere a UPN al Congreso en las próximas elecciones generales.





