El rincón del norte de Portugal que fue clave en la Era de los Descubrimientos

En el norte de Portugal hay lugares que no necesitan grandes titulares para contar una historia enorme. Conoce una de esas ciudades que son tranquilas hoy en día, pero que en su momento fueron decisivas cuando el país se lanzó a conquistar el mundo desde el mar.

Portugal siempre ha mirado al mar como quien observa un horizonte lleno de promesas, y pocas regiones del país explican mejor esa relación que el norte, donde ríos, puertos y ciudades crecieron al ritmo de las mareas y de los barcos que partían hacia lo desconocido. Aquí, lejos del relato más turístico y repetido, siguen existiendo lugares que conservan intacta la memoria de una época en la que navegar era una forma de entender el mundo y también de cambiarlo.

Portugal fue imperio, fue astillero, fue punto de partida y de regreso, y esa historia no solo se cuenta en Lisboa o en los grandes manuales, también se respira en ciudades más pequeñas que supieron aprovechar su ubicación estratégica. Una de ellas es Vila do Conde, al norte de Oporto, un enclave tranquilo hoy, pero decisivo cuando la Era de los Descubrimientos convirtió al país en una potencia marítima.

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Barcos que cambiaron el rumbo del mundo

“Turismo actual en Vila do Conde”. Fuente: TripAdvisor

Si hay un símbolo que explica por qué Vila do Conde fue clave en la Era de los Descubrimientos, ese es la Nau Quinhentista. Anclada junto al río, esta réplica de una nao del siglo XVI permite entender cómo eran los barcos que hicieron posible la expansión marítima de Portugal, naves robustas, pensadas para largas travesías y para transportar mercancías, tripulación y sueños.

La historia naval se completa con espacios como la Casa do Barco y el Museo da Alfândega, donde se cuenta la vida de los astilleros, el comercio, los naufragios y la relación constante con el océano. Pero Vila do Conde también reivindica otros orgullos menos conocidos, como su tradición textil y el arte del encaje de bolillos, recogido en el Museo das Rendas de Bilros, una herencia que se ha transmitido durante siglos y que forma parte del patrimonio cultural de Portugal tanto como sus barcos y sus mapas.

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