María Lamela llega a ‘Supervivientes’ justo cuando Mediaset busca renovar caras, tonos y formas de contar la televisión de siempre. Su fichaje no es casual ni improvisado, responde a una estrategia clara de cambio y a la necesidad de conectar con un público que ya no se conforma con lo de siempre. María Lamela asume el relevo de Laura Madrueño y lo hace con un perfil distinto, más periodístico, más cercano y con una trayectoria que va mucho más allá del reality.
Aunque para muchos espectadores su nombre puede sonar nuevo, María Lamela no es ninguna recién llegada. Lleva años formándose, trabajando y ganándose su sitio delante de las cámaras, paso a paso y sin ruido. Ahora, con ‘Supervivientes’, da el salto más visible de su carrera y se convierte en uno de los rostros que marcarán la televisión de 2026.
1Una infancia muy lejos del foco
María Lamela nació en Vilalba, en Lugo, y siempre ha hablado con orgullo de una infancia muy alejada de platós y alfombras rojas. Se crio en una pequeña aldea gallega, rodeada de naturaleza, animales y silencio, un entorno que sigue siendo hoy su refugio emocional cuando necesita desconectar del ritmo de Madrid. Ella misma ha contado que era la única niña del lugar y que pasaba los días jugando al fútbol y moviéndose libremente por el campo.
Esa conexión con sus raíces no es una pose ni un recuerdo idealizado. María Lamela vuelve siempre que puede a Galicia y define la casa de su madre en la montaña como su “retiro espiritual”. Allí, entre vacas, gallinas y una vida sencilla, encuentra el equilibrio que luego se nota en su forma de comunicar, natural, sin artificios y con una cercanía que no se aprende en ninguna escuela de televisión.






