‘Los Pecadores’ llega en un momento extraño para Hollywood, cuando parece que casi todo está pensado para no molestar a nadie y para repetir fórmulas que ya han funcionado antes. Por eso sorprende tanto que una película así exista y, más aún, que haya conectado de manera tan fuerte con la Academia. ‘Los Pecadores’ no busca agradar a todo el mundo ni convertirse en un producto cómodo, y quizá ahí esté una de las claves de su éxito histórico en los Premios Oscar.
‘Los Pecadores’ ha logrado algo que durante años parecía imposible, superar el techo simbólico que marcaron títulos como ‘Titanic’, ‘Eva al desnudo’ o ‘La La Land’, todas ellas con 14 nominaciones. Con 16 candidaturas, la película de Ryan Coogler no solo bate un récord, también lanza un mensaje claro sobre hacia dónde podría empezar a mirar el cine estadounidense si se atreve a volver a arriesgar de verdad.
1Una película que no juega sobre seguro
‘Los Pecadores’ destaca desde el primer minuto porque no se parece a casi nada de lo que se estrena hoy. Ryan Coogler construye una historia con pulso, con identidad y con una confianza poco habitual en el espectador, sin subrayados constantes ni explicaciones innecesarias. La narrativa avanza de forma orgánica, dejando que los personajes se definan por lo que dicen, por cómo se mueven y por las decisiones que toman.
Uno de los grandes aciertos de la película es renunciar a recursos fáciles como los flashbacks explicativos. Cuando los hermanos Smoke y Stack hablan de su pasado, no lo vemos, lo escuchamos, y eso obliga a imaginar, a completar los huecos, a participar. Esa decisión, aparentemente pequeña, le da a la película una elegancia narrativa que se agradece y que la diferencia claramente dentro del panorama actual.






