El sprint ha pasado de ser cosa de atletas profesionales a convertirse en uno de los entrenamientos más comentados en redes, vídeos virales que prometen grandes resultados en muy poco tiempo y que despiertan tanta curiosidad como dudas. La idea de que un minuto de esfuerzo intenso pueda mejorar la salud suena casi demasiado bien para ser verdad, pero detrás del ruido hay estudios, expertos y datos que ayudan a entender por qué este tipo de ejercicio está ganando tanto protagonismo.
El sprint no es magia ni una solución rápida para todo, pero sí una herramienta potente cuando se entiende bien y se usa con cabeza. No hace falta hacerlo todos los días ni correr como si te persiguiera alguien, basta con saber qué aporta, a quién le conviene y cómo introducirlo sin riesgos en una rutina normal, algo especialmente interesante para quienes tienen poco tiempo y quieren sacarle más partido a su entrenamiento.
1El sprint y lo que provoca en tu cuerpo en pocos segundos
El sprint consiste en esfuerzos muy cortos y muy intensos, carreras de entre 15 segundos y un minuto que llevan al cuerpo al límite y que obligan a todos los sistemas a reaccionar rápido. Esa exigencia es precisamente la clave, porque el organismo interpreta ese estrés como una señal clara de adaptación y responde volviéndose más eficiente a nivel cardiovascular, muscular y metabólico.
Uno de los grandes beneficios del sprint es la mejora del VO2 máximo, un indicador clave de la salud cardiovascular que mide cuánta cantidad de oxígeno puede usar el cuerpo durante el ejercicio. Aumentarlo no solo ayuda a correr mejor, también facilita otros entrenamientos y actividades diarias, y en algunos estudios se ha visto que las mujeres responden especialmente bien a este tipo de trabajo intenso, incluso con volúmenes muy pequeños a la semana.





