El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas, casi siempre asociado a las mañanas largas, a las sobremesas eternas o a esa necesidad urgente de mantenerse despierto cuando el cuerpo empieza a pedir tregua. Lo curioso es que, desde hace un tiempo, también se ha habla mucho de él al tocar el tema de la siesta, ese pequeño descanso que muchos consideran un lujo y otros, una pérdida de tiempo.
Cada vez más estudios y expertos se preguntan si tomar café justo antes de dormir una siesta corta puede ser una combinación más inteligente de lo que parece. Lejos de ser un truco moderno o una moda pasajera, esta costumbre tiene raíces culturales y empieza a encontrar respaldo científico, aunque con matices y advertencias que conviene tener en cuenta.
2Por qué la combinación de siesta y café resulta tan atractiva
La idea de unir café y siesta parece contradictoria, pero tiene bastante lógica si se mira de cerca. Una siesta corta ayuda a reducir la adenosina acumulada, mientras que el café se encarga de bloquear la que todavía queda circulando. En teoría, combinar ambos mecanismos debería dar un empujón mayor que recurrir solo a uno de ellos.
Además, la cafeína no actúa de inmediato, sino que suele tardar entre 20 y 30 minutos en hacer efecto, justo el tiempo que los especialistas recomiendan para una siesta breve. Dormir más de ese tiempo puede llevar a un sueño profundo del que cuesta salir, provocando la famosa inercia del sueño, esa sensación de aturdimiento que a veces arruina el descanso. El café, tomado antes de cerrar los ojos, podría ayudar a evitar ese bajón al despertar.






