El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas, casi siempre asociado a las mañanas largas, a las sobremesas eternas o a esa necesidad urgente de mantenerse despierto cuando el cuerpo empieza a pedir tregua. Lo curioso es que, desde hace un tiempo, también se ha habla mucho de él al tocar el tema de la siesta, ese pequeño descanso que muchos consideran un lujo y otros, una pérdida de tiempo.
Cada vez más estudios y expertos se preguntan si tomar café justo antes de dormir una siesta corta puede ser una combinación más inteligente de lo que parece. Lejos de ser un truco moderno o una moda pasajera, esta costumbre tiene raíces culturales y empieza a encontrar respaldo científico, aunque con matices y advertencias que conviene tener en cuenta.
3Lo que dice la ciencia y las dudas que todavía existen
Algunos estudios han observado mejoras en la atención, el rendimiento cognitivo e incluso en tareas como la conducción cuando se combina esta bebida con una siesta corta. Investigaciones más recientes, realizadas en entornos controlados, han encontrado que una dosis moderada de cafeína antes de un descanso breve reduce la fatiga y mejora la concentración posterior.
Sin embargo, los propios científicos piden prudencia, pues la mayoría de estos estudios se han hecho con personas jóvenes y sanas, en laboratorio, y con muestras pequeñas. No está claro si los mismos efectos se reproducen igual en personas mayores, con problemas de sueño o con una sensibilidad especial, y tampoco hay una fórmula universal que funcione para todo el mundo.






