España dice adiós a la tecnología militar de Israel: así es el nuevo plan del Ejército con sello 100% nacional

- España acelera su independencia militar.
- La alianza entre Escribano y GMV para los programas SILAM y ATP garantiza que los sistemas más avanzados del Ejército sean diseñados y fabricados en casa, superando los vetos tecnológicos y los litigios judiciales.

La industria de defensa en España está viviendo una transformación sin precedentes hacia la autonomía estratégica. Este lunes 9 de febrero de 2026, se ha oficializado un acuerdo que marca un punto de inflexión en la capacidad de las Fuerzas Armadas para operar sin dependencias externas: Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y GMV han sellado una alianza estratégica para desarrollar los futuros sistemas de artillería autopropulsada (ATP) y el ambicioso programa del lanzacohetes SILAM.

Este movimiento no es solo una colaboración comercial; es la respuesta industrial a la necesidad de soberanía nacional. Tras la desconexión militar con Israel —motivada por las tensiones geopolíticas y los pronunciamientos de la ONU sobre el conflicto en Gaza—, España se vio obligada a nacionalizar tecnologías que hasta hace poco eran importadas. La unión de EM&E y GMV asegura que el «músculo» mecánico y el «cerebro» digital de estas armas sean, por primera vez, 100% de propiedad y diseño español.

El SILAM: Del sistema israelí a la tecnología nacional

El programa del Sistema Lanzador de Alta Movilidad (SILAM) es, quizás, la pieza más compleja de este rompecabezas. Valorada en casi 700 millones de euros, la adjudicación original de 2023 recaía sobre un consorcio formado por Rheinmetall Expal y EM&E, pero su núcleo tecnológico dependía del sistema PULS de la empresa israelí Elbit Systems.

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La suspensión de esta colaboración el pasado mes de septiembre obligó al Ministerio de Defensa a exigir un proyecto alternativo que no dependiera de suministradores extranjeros para sus componentes críticos. En este nuevo escenario, GMV entra como el socio tecnológico clave, aportando la dirección de tiro del lanzador y, lo más importante, el módulo de navegación para los cohetes guiados. Esta capacidad es fundamental: un lanzacohetes moderno no es solo una plataforma de disparo, sino un sistema de precisión que requiere satélites, sensores inerciales y algoritmos de control de vuelo que GMV ya domina gracias a su experiencia aeroespacial.

La artillería ATP: Un contrato de 7.240 millones de euros

Más allá del SILAM, la alianza se extiende a los sistemas de Artillería Autopropulsada (ATP) sobre ruedas y cadenas. Este programa forma parte de los Programas Especiales de Modernización (PEM) lanzados por el Gobierno para alcanzar el objetivo de la OTAN de invertir el 2% del PIB en defensa.

En este ámbito, GMV integrará sus sistemas de mando y control, permitiendo que los nuevos obuses se comuniquen en tiempo real con el sistema nacional de artillería. Esto garantiza que una batería de obuses pueda recibir objetivos, calcular trayectorias y disparar en cuestión de segundos, manteniendo una digitalización total del campo de batalla. La capacidad de mantenimiento íntegro en territorio nacional reduce los costes de ciclo de vida y asegura que, en caso de conflicto, España no dependa de licencias de exportación extranjeras para reparar su propia artillería.

El litigio con Santa Bárbara Sistemas y el pulso judicial

Sin embargo, el camino hacia la modernización no está exento de nubarrones legales. Santa Bárbara Sistemas, filial de la estadounidense General Dynamics, ha iniciado una batalla judicial que ha llegado hasta el Tribunal Supremo. La compañía impugna el Real Decreto que otorga préstamos por valor de 3.002 millones de euros al 0% de interés a Indra y EM&E para el desarrollo de esta artillería.

La admisión a trámite de este recurso contencioso-administrativo ha generado una gran incertidumbre en el sector. Al paralizarse el conjunto del Real Decreto, no solo se ven afectados los obuses, sino también otros programas estratégicos donde participan empresas como Telefónica. Santa Bárbara alega una falta de competencia y transparencia en la adjudicación, lo que pone de manifiesto la tensión competitiva que existe entre los fabricantes nacionales y las filiales de gigantes multinacionales por el control de los presupuestos de defensa.

El horizonte de la fusión Indra-Escribano

Este acuerdo con GMV refuerza la posición de la familia Escribano en el tablero industrial. Actualmente, EM&E es el segundo mayor accionista de Indra, ocupando dos asientos en su consejo de administración. La alianza con GMV proyecta una imagen de solvencia tecnológica que podría facilitar la futura fusión entre Indra y EM&E, una operación que el Ejecutivo observa con cautela para evitar conflictos de interés, pero que el mercado ve como el nacimiento de un «campeón nacional» de la defensa capaz de competir con gigantes como Rheinmetall o Leonardo.

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Como ha señalado Javier Escribano, presidente de EM&E, estos programas exigen la unión de las mejores capacidades nacionales. La alianza con GMV no es solo una suma de ingenieros, sino una declaración de intenciones: España ya no quiere ser un cliente del mercado de armas, quiere ser un fabricante soberano.

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