La música podría proteger tu cerebro a partir de los 40 frenando el deterioro cognitivo

Escuchar una canción, tararearla o atreverse a aprender un instrumento parece algo muy normal, pero la ciencia empieza a señalar que, a partir de los 40, la música podría convertirse en una aliada silenciosa del cerebro, ayudando a mantener la memoria, la concentración y a frenar el desgaste cognitivo con el paso de los años.

La música siempre ha estado ahí, acompañando momentos importantes y también los más cotidianos, pero ahora empieza a ocupar un espacio nuevo en la conversación sobre el envejecimiento y la salud mental. No se trata solo de emociones o recuerdos, sino de la posibilidad de que la música ayude a proteger el cerebro cuando el paso del tiempo empieza a notarse.

A partir de los 40, muchas personas comienzan a percibir pequeños cambios en la memoria o la concentración, detalles que antes no llamaban la atención. En ese contexto, la música aparece como una herramienta cercana y accesible, lejos de soluciones milagro, pero respaldada por una ciencia que cada vez mira con más interés cómo aprender a tocar un instrumento puede influir en el futuro del cerebro.

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Por qué tocar un instrumento puede marcar la diferencia

“Tocar in instrumento”. Fuente: Freepik

La música destaca frente a otras actividades porque implica al cerebro casi por completo. Tocar un instrumento requiere coordinar ambas manos, leer, escuchar, anticipar y corregir errores en tiempo real, un trabajo complejo que fortalece la conexión entre los hemisferios cerebrales.

Los estudios muestran que incluso personas adultas sin experiencia musical previa pueden mejorar su memoria y su capacidad de concentración tras unos meses de práctica. No se trata de alcanzar la perfección ni de tocar en un escenario, sino de mantener el reto y la constancia. La música, además, suma un componente emocional y social que refuerza la motivación y hace más fácil mantener el hábito.

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