Netflix vuelve a demostrar en 2026 que sabe detectar muy bien cuándo una historia tiene madera de fenómeno, y esta vez su nueva obsesión lleva nombre y apellido. La plataforma apuesta fuerte por ‘Salvador’, una serie que llegó casi sin hacer ruido y que en cuestión de días se ha colocado en lo más alto de lo visto, confirmando que hay ficciones que conectan desde el primer minuto sin necesidad de grandes campañas.
Netflix encuentra aquí una combinación que ya le ha funcionado antes, un actor con peso como Luis Tosar, unos creadores que conocen el pulso del espectador y una historia incómoda, áspera y muy pegada a la realidad. Ocho capítulos bastan para construir un relato intenso que se consume casi sin darse cuenta, de esos que empiezas por curiosidad y terminas devorando por pura inercia.
2Violencia, culpa y una noche que lo cambia todo
Netflix sitúa la acción en una noche especialmente tensa, con enfrentamientos entre ultras del fútbol que sirven como telón de fondo de una violencia más profunda. El caos social se mezcla con el personal cuando Salvador se cruza, casi sin quererlo, con el mundo del que intenta huir y con una hija que no le perdona nada.
La serie no se limita a mostrar la violencia física, también pone el foco en la emocional, en las decisiones que arrastran consecuencias irreversibles. Netflix arriesga al no ofrecer un relato cómodo, obligando a seguir a un protagonista que resulta irritante en muchos momentos, alguien que ha sido el villano de su propia historia y que ahora busca una redención que no todos están dispuestos a concederle.






