País Vasco es sinónimo de mar, de montes verdes y de pueblos que han aprendido a vivir mirando al horizonte. En esta tierra donde la identidad se transmite de generación en generación, hay lugares en los que la relación con el agua va mucho más allá del paisaje y se convierte en una forma de entender la vida, el trabajo y también el deporte.
País Vasco guarda rincones donde la tradición no se explica en museos, sino que se ve cada día en el puerto, en la ría y en el esfuerzo colectivo. En uno de esos pueblos, el remo no es un espectáculo puntual ni una afición de verano, es una herencia que se ha mantenido viva durante más de un siglo y que sigue marcando el pulso del lugar.
2El remo como seña de identidad
País Vasco es tierra de traineras, pero pocos lugares viven el remo con la intensidad que se respira en Orio. Aunque el Club de Remo Olímpico se fundó en los años sesenta, la pasión viene de mucho antes. Ya en 1901, una tripulación local logró su primer gran triunfo en la Bandera de La Concha, iniciando una racha de victorias que ha convertido a su trainera amarilla en una de las más reconocibles del Cantábrico.
En el puerto deportivo, situado en la desembocadura del río Oria, se entiende mejor esa relación íntima con el agua. Aquí el remo no es solo competición, también es orgullo colectivo. Cada regata se vive como un asunto del pueblo entero, una celebración que une pasado y presente y que explica por qué este rincón del País Vasco sigue siendo una referencia en el mundo del remo.






