País Vasco es sinónimo de mar, de montes verdes y de pueblos que han aprendido a vivir mirando al horizonte. En esta tierra donde la identidad se transmite de generación en generación, hay lugares en los que la relación con el agua va mucho más allá del paisaje y se convierte en una forma de entender la vida, el trabajo y también el deporte.
País Vasco guarda rincones donde la tradición no se explica en museos, sino que se ve cada día en el puerto, en la ría y en el esfuerzo colectivo. En uno de esos pueblos, el remo no es un espectáculo puntual ni una afición de verano, es una herencia que se ha mantenido viva durante más de un siglo y que sigue marcando el pulso del lugar.
3Naturaleza, playas y caminos por descubrir en País Vasco
País Vasco también es sinónimo de naturaleza accesible, y Orio lo demuestra con dos playas muy diferentes. Antilla, protegida por acantilados y equipada con todo lo necesario, es perfecta para familias, mientras que Oribarzar, más discreta y cercana a la cofradía de pescadores, ofrece una experiencia más tranquila y auténtica. Desde el mirador cercano a Antilla, las vistas resumen bien el carácter del lugar.
Más allá del mar, el entorno invita a explorar. Rutas senderistas, kayak por la ría, parapente o incluso la posibilidad de remar en trainera permiten conocer el pueblo desde otra perspectiva. El ascenso a la cima de Kukuarri conecta el núcleo urbano con la montaña en una caminata que mezcla costa y caseríos. Y a pocos kilómetros, el Parque Natural de Pagoeta amplía la experiencia con bosques, ferrerías históricas y senderos que muestran cómo el paisaje y la actividad humana han convivido durante siglos.






