La memoria es una de esas capacidades que solo echamos de menos cuando empieza a fallar, y cuando cosas como olvidar un nombre nada más escucharle, no recordar dónde dejaste las llaves o quedarte en blanco en mitad de una conversación son situaciones comunes que generan frustración y hasta vergüenza, aunque en realidad forman parte del funcionamiento normal del cerebro y de su forma de filtrar información.
La memoria no está pensada para almacenarlo todo sin criterio, sino para seleccionar lo que considera relevante, de hecho, olvidar también es una función necesaria. El problema aparece cuando esos despistes empiezan a repetirse o interfieren con la vida diaria, algo que ha llevado a la ciencia a estudiar qué hábitos y estrategias pueden ayudarnos a recordar mejor sin necesidad de trucos extremos, por lo que aquí te mencionamos algunas de ellas.
3Leer en voz alta para mejorar la memoria a corto plazo
La memoria también se beneficia de estímulos sencillos, como leer en voz alta, ya que al hacerlo, el cerebro no solo procesa la información de forma visual, sino también auditiva y motora, lo que crea más rutas para acceder a ese recuerdo en cualquier momento durante un periodo corto de tiempo.
Este método funciona especialmente bien para tareas inmediatas, como memorizar una lista o una indicación puntual. No sustituye a estrategias más profundas cuando se trata de estudiar o comprender, pero sí es un recurso práctico y rápido para esos momentos en los que necesitas que la memoria responda sin fallar.






