El Ministerio de Defensa ha movido ficha en la cúpula militar con un nombramiento que no ha pasado desapercibido en los cuarteles. El general de división Antonio Jesús Cabrerizo Calatrava es el nuevo Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra (SEJEME), un cargo de máxima confianza que requiere no solo galones, sino una visión geopolítica afilada. En un contexto de inestabilidad internacional, este ascenso premia una trayectoria impecable en la gestión de recursos humanos y operativos.
Un perfil técnico para liderar el Ejército de Tierra
La elección de Cabrerizo Calatrava no es casualidad, ya que su experiencia previa en la Dirección de Personal ha sido fundamental para su promoción. El nuevo SEJEME asume la responsabilidad de coordinar la maquinaria interna de una institución que el general Cabrerizo conoce desde sus cimientos tras décadas de servicio en unidades de primera línea. Su capacidad para gestionar la transición hacia un modelo de ejército más tecnológico será puesta a prueba de inmediato.
Este movimiento responde a la necesidad de renovar los cuadros de mando con figuras que dominen tanto la logística como la estrategia pura. No basta con dirigir tropas, es necesario entender que el mando estratégico requiere una visión integral de las capacidades de defensa de España en el marco de la OTAN. Con su llegada al Palacio de Buenavista, se espera un impulso renovado en la modernización de los planes de adiestramiento y despliegue.
Los retos inmediatos en el Palacio de Buenavista
El general Cabrerizo no llega a un puesto cómodo, sino a una mesa llena de carpetas urgentes sobre la capacidad de disuasión española. Como mano derecha del JEME, tendrá que supervisar que la operatividad de las brigadas españolas se mantenga al máximo nivel a pesar de las limitaciones presupuestarias que siempre planean sobre el Ministerio. Su papel será decisivo en la ejecución de los programas de armamento que deben entregarse a corto plazo.
La labor de un Segundo Jefe es, a menudo, la de un arquitecto silencioso que sostiene toda la estructura del Estado Mayor. Es fundamental comprender que la gestión eficiente de los recursos humanos es el verdadero motor de cualquier ejército moderno, y en eso Cabrerizo es un experto reconocido. Su nombramiento garantiza que la cadena de mando mantenga la firmeza necesaria para afrontar las misiones internacionales que España lidera actualmente.
Trayectoria de un general forjado en la excelencia
Antonio Jesús Cabrerizo Calatrava pertenece a una generación de oficiales que han vivido la transformación digital de las Fuerzas Armadas desde dentro. Su ascenso al empleo de general de división fue el preludio de esta designación, demostrando que su prestigio entre la oficialidad general es un activo que el Gobierno no ha querido desaprovechar. Ha pasado por destinos de diversa índole, lo que le otorga una versatilidad poco común en el escalafón.
No es habitual que un cargo de esta relevancia genere tanto consenso dentro de las diferentes armas del Ejército de Tierra. Fuentes cercanas al entorno militar destacan que su capacidad de trabajo y lealtad han sido los factores determinantes para que la ministra de Defensa firmara su nombramiento este martes. Cabrerizo encarna el espíritu de servicio que busca proyectar la institución hacia una sociedad cada vez más alejada de la realidad castrense.
Sintonía con los planes de modernización 2035
El horizonte del Ejército de Tierra está fijado en la ambiciosa meta de 2035, y el general Cabrerizo será uno de sus principales ejecutores. Bajo su supervisión, se deben integrar las nuevas tecnologías de combate y los sistemas de información que el nuevo SEJEME deberá implementar con éxito en las unidades de maniobra. Es un reto tecnológico que va más allá de comprar vehículos; se trata de cambiar la forma de combatir.
Su experiencia en el ámbito de la enseñanza militar también jugará un papel relevante en la formación de los futuros oficiales y suboficiales. La realidad es que la formación continua es la base del éxito en el campo de batalla moderno, y el general es consciente de que el factor humano sigue siendo el eslabón más importante. Su liderazgo será clave para que el Ejército de Tierra no pierda el tren de la innovación europea.
El impacto institucional de su nueva responsabilidad
Con este nombramiento, el Consejo de Ministros refuerza la estructura de mando en un año que se prevé intenso en términos de cooperación internacional. El general Cabrerizo Calatrava se convierte en una de las caras visibles de la defensa nacional, alguien que debe interlocutar con los aliados europeos con la solvencia que otorga el rango de Segundo Jefe. Su despacho en Madrid será el nodo donde converjan los informes de inteligencia y logística.
A partir de ahora, cada decisión operativa pasará por su filtro antes de llegar a la firma final, lo que le otorga un poder real sobre el día a día de miles de soldados. Es evidente que la seguridad nacional depende de la eficacia de estos nombramientos técnicos, alejados del ruido político pero esenciales para la estabilidad del Estado. Cabrerizo inicia así su etapa más exigente, donde la gloria se mide en la ausencia de incidentes y la precisión del despliegue.






