El sistema inmunitario es ese ejército silencioso que se activa sin que lo veamos cada vez que un virus intenta abrirse paso, sin necesidad de hacer ruido, ni pedir permiso, simplemente trabaja, y cuando lo hace, baja el apetito, sube la temperatura, y aparece el cansancio. Justo cuando más necesitamos nutrientes, menos ganas tenemos de comer, lo que parece una contradicción, pero en realidad hay lógica biológica detrás.
El sistema inmunitario consume energía, mucha más de la que imaginamos, y para sostener esa batalla interna necesita líquidos, proteínas, vitaminas y minerales. Por eso, aunque el cuerpo nos pida cama y silencio, la alimentación sigue siendo una pieza clave en la recuperación. No hay alimentos milagro, pero sí elecciones que pueden ayudar al sistema inmunitario a responder mejor y a que el proceso sea más llevadero.
2Los alimentos que apoyan al sistema inmunitario
Aunque no existe una receta universal, sí hay patrones que favorecen al sistema inmunitario. Las sopas a base de caldo, por ejemplo, combinan líquidos, electrolitos, algo de proteína y carbohidratos fáciles de digerir. La clásica sopa de pollo no es solo tradición, también tiene sentido nutricional porque hidrata, aporta energía y resulta suave cuando el estómago está revuelto.
Las frutas y verduras ricas en vitamina C, como los cítricos o los pimientos, aportan antioxidantes que ayudan a las células inmunitarias a funcionar mejor. La vitamina D, presente en pescados grasos, setas y algunos alimentos enriquecidos, también juega un papel relevante en la respuesta del sistema inmunitario. A eso se suman frutos secos, legumbres y cereales integrales, que ofrecen una base sólida de nutrientes cuando el cuerpo necesita sostener defensas activas.






