El cerebro no envejece de golpe, sino que lo hace poco a poco, casi en silencio, pues empieza con pequeños despistes, con esa sensación de que la memoria ya no es tan rápida como antes, y de pronto la preocupación se instala. Cada vez más personas buscan cómo proteger el cerebro a través de hábitos cotidianos, especialmente la alimentación, porque si algo está dejando claro la ciencia es que lo que comemos influye directamente en cómo pensamos, recordamos y procesamos el mundo.
Últimamente al hablar de salud a largo plazo se habla mucho del cerebro y de cómo cuidarlo, ya que debido al aumento de los casos de demencia previsto para las próximas décadas, la pregunta ya no es si podemos hacer algo, sino cuándo empezar. En ese contexto surge la dieta MIND, una propuesta concreta que ha captado la atención de investigadores y médicos, con un patrón alimentario diseñado específicamente para cuidar el cerebro y mantenerlo joven durante más tiempo.
1La dieta MIND, una estrategia pensada para el cerebro
La dieta MIND nació en 2015 como resultado de años de investigación sobre alimentación y función cognitiva. Su nombre viene de “Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay”, y combina lo mejor de la dieta mediterránea y la dieta DASH, pero está enfocada en proteger el cerebro frente al deterioro asociado a la edad.
En la práctica, la dieta MIND propone consumir más verduras de hoja verde, más bayas, más frutos secos, más aceite de oliva virgen extra, más cereales integrales y más pescado. Al mismo tiempo, recomienda reducir carnes rojas, alimentos procesados, fritos y grasas saturadas. No es una dieta extrema ni rígida, más bien un marco que orienta hacia elecciones que favorecen la salud del cerebro sin convertir cada comida en un examen.






