El cerebro no envejece de golpe, sino que lo hace poco a poco, casi en silencio, pues empieza con pequeños despistes, con esa sensación de que la memoria ya no es tan rápida como antes, y de pronto la preocupación se instala. Cada vez más personas buscan cómo proteger el cerebro a través de hábitos cotidianos, especialmente la alimentación, porque si algo está dejando claro la ciencia es que lo que comemos influye directamente en cómo pensamos, recordamos y procesamos el mundo.
Últimamente al hablar de salud a largo plazo se habla mucho del cerebro y de cómo cuidarlo, ya que debido al aumento de los casos de demencia previsto para las próximas décadas, la pregunta ya no es si podemos hacer algo, sino cuándo empezar. En ese contexto surge la dieta MIND, una propuesta concreta que ha captado la atención de investigadores y médicos, con un patrón alimentario diseñado específicamente para cuidar el cerebro y mantenerlo joven durante más tiempo.
2Lo que dicen los estudios sobre memoria y envejecimiento
Los datos son difíciles de ignorar, pues diversas investigaciones han mostrado que las personas que siguen de forma más estricta la dieta MIND presentan una mejor función cognitiva global y un deterioro más lento con el paso de los años. En algunos estudios, la diferencia equivale a tener un cerebro hasta 7,5 años “más joven” en comparación con quienes no siguen este patrón alimentario.
El cerebro también parece beneficiarse en términos de riesgo de enfermedad, ya que según lo que se ha visto durante varios años, quienes se adherían con mayor constancia a la dieta MIND registraron menos casos de Alzheimer, e incluso quienes la seguían de manera moderada mostraban ventajas frente a otros patrones alimentarios. Lo interesante es que no se trata solo de adultos mayores, sino que también se han observado mejoras en memoria de trabajo, atención y otras funciones cognitivas en personas de mediana edad, e incluso asociaciones positivas en niños.






