Por qué Olot es una de las escapadas más sorprendentes de Cataluña

Olot es de esos lugares que no hacen mucho ruido, pero cuando llegas te preguntas cómo no lo descubriste antes, y te conquista con sus volcanes dormidos, sus bosques que parecen sacados de un cuento y su gastronomía que nace literalmente de la tierra.

Olot no siempre fue el lugar tranquilo y verde que hoy sorprende a quienes llegan por primera vez, pues hace miles de años, este rincón del interior de Cataluña era un territorio dominado por volcanes activos, cenizas y lava, un paisaje duro que obligaba a vivir con cautela y respeto a la naturaleza. Con el paso del tiempo, cuando el fuego se apagó y la tierra se volvió fértil, ese pasado volcánico empezó a transformarse en uno de los entornos naturales más singulares de la península.

Hoy, Olot es una ciudad viva, cómoda y acogedora, capital de La Garrotxa y punto de partida perfecto para una escapada que mezcla naturaleza, historia, arquitectura y gastronomía sin necesidad de grandes desplazamientos. Su tamaño humano, su ritmo pausado y su entorno hacen que sea fácil entender por qué cada vez más viajeros la eligen para desconectar, caminar sin prisas y dejarse sorprender por detalles que no aparecen en las guías rápidas.

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Un paisaje volcánico convertido en bosque

“Vista general de la ciudad”. Fuente: Wikipedia

Hablar de Olot es hablar de volcanes, aunque hoy no escupan fuego sino silencio y sombra. Donde antes hubo ríos de lava, ahora se extienden bosques frondosos que cambian de color según la estación. La Fageda d’en Jordà es el ejemplo más conocido y también uno de los hayedos más bellos de España, un lugar donde caminar se convierte casi en una experiencia sensorial, con hojas crujientes bajo los pies y una luz que se filtra entre troncos rectos y altos.

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Pero el entorno de Olot va mucho más allá de este bosque icónico. El Risco del Corb, la Vall d’en Bas o los senderos que conducen a cascadas como el Salt del Roure muestran una Garrotxa diversa, llena de barrancos de aguas claras, ermitas escondidas y pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Todo está cerca, todo invita a explorar sin prisas y a entender cómo la naturaleza ha marcado el carácter de esta tierra.

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