Por qué Olot es una de las escapadas más sorprendentes de Cataluña

Olot es de esos lugares que no hacen mucho ruido, pero cuando llegas te preguntas cómo no lo descubriste antes, y te conquista con sus volcanes dormidos, sus bosques que parecen sacados de un cuento y su gastronomía que nace literalmente de la tierra.

Olot no siempre fue el lugar tranquilo y verde que hoy sorprende a quienes llegan por primera vez, pues hace miles de años, este rincón del interior de Cataluña era un territorio dominado por volcanes activos, cenizas y lava, un paisaje duro que obligaba a vivir con cautela y respeto a la naturaleza. Con el paso del tiempo, cuando el fuego se apagó y la tierra se volvió fértil, ese pasado volcánico empezó a transformarse en uno de los entornos naturales más singulares de la península.

Hoy, Olot es una ciudad viva, cómoda y acogedora, capital de La Garrotxa y punto de partida perfecto para una escapada que mezcla naturaleza, historia, arquitectura y gastronomía sin necesidad de grandes desplazamientos. Su tamaño humano, su ritmo pausado y su entorno hacen que sea fácil entender por qué cada vez más viajeros la eligen para desconectar, caminar sin prisas y dejarse sorprender por detalles que no aparecen en las guías rápidas.

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Arquitectura y gastronomía con identidad propia

“Arquitectura impresionante”. Fuente: Wikipedia

Uno de los aspectos más sorprendentes de Olot es su relación con la arquitectura contemporánea. La ciudad es el hogar de RCR Arquitectes, el estudio ganador del Premio Pritzker en 2017, y muchos de sus proyectos están integrados en el paisaje de forma casi silenciosa. Espacios como el parque de Pedra Tosca o el estadio Tussols-Basil demuestran que la modernidad puede dialogar con la naturaleza sin imponerse sobre ella.

Ese mismo diálogo se traslada a la mesa en lugares como Les Cols, el restaurante de Fina Puigdevall, donde la cocina se define como “cocina del paisaje y de la estacionalidad”. Aquí, Olot se saborea en platos que nacen del huerto, de productores cercanos y de una filosofía que respeta el entorno tanto como el diseño del espacio. Al final, la gran sorpresa de Olot es esa capacidad de unir pasado volcánico, presente creativo y una forma de vivir que invita a quedarse un poco más.

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