El Tostado, en plena Puerta del Sol en Madrid, sirve menú del día por 12 euros cuando la media nacional supera ya los 14. Primero, segundo, postre, bebida incluida. El local abre todos los días y su apuesta desafía la lógica de una zona donde los precios se disparan. No es el único, pero sí uno de los pocos que sostiene esa cifra en el corazón turístico de la capital.
La razón está en febrero de 2026: el precio medio del menú en España cerró 2025 en 14,20 euros, con subidas del 1,5% anual. Los costes de producción se dispararon. Huevos: +17,9%. Carne de vacuno: +16,5%. Café: +19,9%. Frente a este escenario, mantener Madrid por 12 euros suena a hazaña. Pero existe.
El refugio de los 12 euros: qué ofrecen y cómo lo hacen
El Tostado no es un caso aislado. Otros bares en Malasaña y zonas periféricas mantienen esa cifra. La fórmula: comida casera clásica sin pretensiones. Lentejas, macarrones, escalope, pollo al ajillo. Platos reconocibles. Postre: flan, fruta, natillas. Bebida: agua, refresco, cerveza o vino. Todo por 12 euros.
El truco está en optimizar costes sin sacrificar cantidad. Compran producto de temporada, negocian con proveedores locales, reducen la variedad de platos diarios para cocinar en volumen. Tres primeros, tres segundos, rotación semanal. El margen es estrecho, pero el volumen de comensales lo compensa.
Por qué es tendencia: Madrid se rebela contra los precios imposibles
Frente a la escalada de costes, el fenómeno de los menús resistentes genera conversación. Las razones son tangibles:
- Diferencia de 2,20 euros respecto a la media nacional (14,20€ vs 12€), lo que suma 44€/mes para quien come fuera a diario
- Expansión viral en redes sociales: videos en TikTok e Instagram sobre «dónde comer barato en Madrid» acumulan millones de visualizaciones en enero-febrero 2026
- Agotamiento de alternativas económicas: otros bares del centro superaron los 15€ en diciembre 2025, dejando un hueco que estos establecimientos ocupan
- Fidelización de clientes locales: trabajadores de oficinas cercanas repiten a diario, garantizando ingresos estables sin depender del turista ocasional
El contexto es clave: la inflación en alimentos básicos golpea durísimo. El café subió casi un 20% en 2025. Los huevos, casi un 18%. Mantener 12 euros cuando tus costes crecen así implica ajustar márgenes al límite. Pero el retorno es otro: lealtad del cliente.
Cómo afecta: el dilema de subir o cerrar
El problema se agrava cuando la cadena de costes no para. Alquileres en el centro de Madrid rondan los 2.000-3.000 euros mensuales. Electricidad, gas, nóminas. Un menú a 12 euros deja márgenes entre 1,50 y 2 euros por comensal si todo funciona perfecto. Un desperdicio de comida, una avería, y ese mes cierra en rojo.
Las consecuencias son directas. Muchos bares históricos subieron a 15-16 euros entre noviembre 2025 y enero 2026. Otros cerraron. Los que resisten a 12 lo hacen porque tienen clientela fiel, contratos de alquiler antiguos o son propietarios del local. Sin esas ventajas, la ecuación no sale.
Para el consumidor, esto significa dos realidades: zonas donde comer por 12 euros es posible si sabes dónde buscar, y zonas donde ya es imposible. La brecha gastronómica dentro de Madrid se ensancha. Barrios como Chamberí o Salamanca no tienen menús bajo 16 euros. Malasaña, Lavapiés o La Latina aún conservan opciones de 12-13.
Qué implica: el nuevo mapa gastronómico de la supervivencia
Más allá del menú puntual, esto revela algo importante sobre Madrid en 2026: la gentrificación del centro expulsa modelos de negocio tradicionales. Los bares que sobreviven con menús de 12 euros son reliquias de otra época. Cuando cierren o suban precios, ese Madrid accesible habrá desaparecido.
El mecanismo es simple: la inflación de costes obliga a subir precios o a reducir calidad. Quien no sube, exprime márgenes. Quien no puede exprimir más, cierra. Esto explica por qué estos bares son tendencia: no solo ofrecen comida barata, ofrecen una ventana a un Madrid que se esfuma.
Analizar 2026 versus 2025 muestra aceleración: el año pasado, menús de 12 euros eran comunes en el centro. Este año, son excepción. En 2027, podrían ser inexistentes. El cambio de comportamiento del consumidor es evidente: quien antes elegía por ubicación, ahora elige por precio. Grupos de WhatsApp comparten listas actualizadas de «dónde comer por menos de 13€».
Disipando dudas que todos tenemos
P: ¿La calidad es peor que en menús de 15-16 euros?
R: Depende. Algunos mantienen calidad casera idéntica, otros reducen porciones o usan ingredientes más básicos.
P: ¿Es necesario reservar para estos menús?
R: En horas punta (13:30-15:00) sí. Llegan en minutos y no amplían turnos.
P: ¿Aceptan tarjeta o solo efectivo?
R: La mayoría acepta tarjeta desde 2025, aunque algunos prefieren efectivo para agilizar.
P: ¿Hay menús de 12 euros en fin de semana?
R: Casi nunca. Es oferta de lunes a viernes mediodía. Fines de semana suben a 15-18 euros.
Qué pasará: el reloj corre para los últimos resistentes
Mirando adelante, el escenario es claro: estos bares tienen los días contados a ese precio. Los contratos de alquiler se renuevan, los proveedores ajustan tarifas, la inflación no da tregua. En seis meses, algunos habrán subido a 13,50 o 14 euros. En un año, el menú de 12 será anécdota nostálgica.
Los próximos pasos dependen del cliente. Si la demanda sostiene el volumen, aguantan. Si cae, suben o cierran. Madrid vive una paradoja: ciudad cada vez más cara con islas de resistencia económica que desafían la lógica. Quien quiera disfrutar de estos menús debería ir ya. El reloj no perdona.
Para el consumidor consciente, la lección es otra: valorar lo que aún existe. Estos bares no son solo comida barata, son espacios de resistencia cultural. Cuando desaparezcan, Madrid habrá perdido parte de su identidad popular. El turismo de lujo seguirá, los menús de 30 euros también. Pero el trabajador que sale a mediodía buscando comida casera por 12 euros tendrá que buscar cada vez más lejos del centro.







