Las bebidas energéticas están en todas partes y ya no se asocian solo a noches largas o exámenes finales, sino que ahora también se han colado en el mundo del fitness, donde muchas se promocionan como un empujón para activar el metabolismo y, de paso, ayudar a perder peso. En redes sociales es habitual ver a entrenadores e influencers con una lata en la mano antes de entrenar, hablando de quema de grasa y definición como si fuera el complemento perfecto para el gimnasio.
El problema es que, más allá del marketing, la pregunta sigue en el aire: ¿de verdad las bebidas energéticas ayudan a adelgazar o estamos ante otro mito bien vendido? Los expertos en nutrición y medicina deportiva llevan tiempo analizando sus efectos y, aunque reconocen que algo hacen, también advierten de que el impacto real es bastante más modesto de lo que prometen algunas etiquetas.
2Las mezclas energéticas y las promesas infladas
Las bebidas energéticas no solo llevan cafeína, pues muchas incluyen taurina, guaraná, extractos de té verde como el EGCG, vitaminas del grupo B e incluso cromo. Sobre el papel, la combinación suena potente y las marcas hablan de “mezclas energéticas” diseñadas para optimizar el rendimiento y favorecer la quema de grasa.
Sin embargo, la evidencia científica es mucho menos espectacular que el discurso publicitario, y es que aunque algunos ingredientes, como el extracto de té verde, se han relacionado con una ligera mejora en la oxidación de grasas, los resultados no son consistentes y suelen depender del contexto, la dosis y el estilo de vida de la persona. Además, no se ha investigado a fondo el efecto a largo plazo de combinar todos estos compuestos de forma habitual, algo que invita a la prudencia.





