Las bebidas energéticas están en todas partes y ya no se asocian solo a noches largas o exámenes finales, sino que ahora también se han colado en el mundo del fitness, donde muchas se promocionan como un empujón para activar el metabolismo y, de paso, ayudar a perder peso. En redes sociales es habitual ver a entrenadores e influencers con una lata en la mano antes de entrenar, hablando de quema de grasa y definición como si fuera el complemento perfecto para el gimnasio.
El problema es que, más allá del marketing, la pregunta sigue en el aire: ¿de verdad las bebidas energéticas ayudan a adelgazar o estamos ante otro mito bien vendido? Los expertos en nutrición y medicina deportiva llevan tiempo analizando sus efectos y, aunque reconocen que algo hacen, también advierten de que el impacto real es bastante más modesto de lo que prometen algunas etiquetas.
3Riesgos, dependencia y lo que realmente funciona en las bebidas energéticas
Aunque las bebidas energéticas bajas en calorías pueden parecer una alternativa inofensiva frente a las azucaradas, no dejan de ser una fuente concentrada de estimulantes. Consumir varias al día, sumadas al café y otras bebidas con cafeína, puede mantener el cuerpo en un estado de activación constante, elevando los niveles de estrés y afectando al descanso.
Los expertos coinciden en que el beneficio metabólico es pequeño y que los posibles efectos negativos, como la dependencia o los problemas digestivos asociados a algunos edulcorantes, pueden pesar más con el tiempo. Por eso insisten en que estas bebidas no deberían convertirse en un hábito diario ni en el pilar de una estrategia para perder peso, y en que si el objetivo es perder peso, la base sierpe será alimentación, ejercicio y buen descanso.





