El eritritol arrasa en supermercados españoles. Coca-Cola Zero, Activia Light, chicles sin azúcar, batidos proteicos: todos lo llevan. Promete cero calorías, sabor dulce y «apto para diabéticos». El consumidor cree que esquiva el azúcar. Lo que no sabe es que está activando un mecanismo silencioso: sus plaquetas se vuelven hiperactivas y sus arterias enfrentan un riesgo de obstrucción multiplicado.
El 10 de febrero de 2026, el NIH publicó nuevos datos confirmando el vínculo entre eritritol y eventos cardiovasculares. Los niveles en sangre de quienes consumen productos Light regularmente permanecen elevados durante días, facilitando la formación de coágulos incluso con mínima estimulación. Esto no es teoría: es fisiología medible que afecta a millones que creen estar cuidándose.
Qué es el eritritol y por qué está en todas partes
El eritritol es un polialcohol de cuatro carbonos que la industria alimentaria adoptó como santo grial. No dispara la glucosa, tiene cero calorías y es 70% tan dulce como el azúcar. Desde 2018, su uso en España creció un 340%: bebidas, yogures, repostería fitness, incluso pastas dentales lo incorporan.
El problema es su metabolismo irregular. El cuerpo absorbe el 90% del eritritol ingerido pero solo metaboliza el 10%. El resto circula en sangre intacto durante 48-72 horas. Esta persistencia no es inocua: en ese tiempo, las plaquetas modifican su comportamiento y el umbral de coagulación cae drásticamente.
Las marcas lo etiquetan como «edulcorante natural» porque se extrae por fermentación. Técnicamente correcto. Biológicamente, engañoso.
Por qué ahora es noticia: el estudio que lo cambia todo
La Cleveland Clinic publicó en Nature Medicine (2023) el análisis de más de 4.000 personas en Estados Unidos y Europa. Los resultados son contundentes:
- Quienes tenían niveles más altos de eritritol (cuartil superior) mostraron el doble de riesgo de infarto o ictus en tres años de seguimiento
- Tras consumir 30 gramos (equivalente a una botella de refresco Light), los niveles en sangre aumentaron mil veces respecto al basal
- Las medidas de coagulación (oclusión de vasos) se dispararon en todos los participantes, no solo en grupos de riesgo
- El efecto procoagulante permanece activo entre dos y tres días tras una sola ingesta
El director del estudio, Stanley Hazen, lo resume: «Un mero 10% de estimulante produce entre el 90% y el 100% de formación de coágulo. Las plaquetas se vuelven superreactivas». Esto significa que cualquier pequeña lesión arterial, estrés o inflamación puede desencadenar un evento cardiovascular en presencia de eritritol elevado.
Cómo afecta a tu organismo sin que lo notes
El mecanismo es silencioso. Consumes tu yogur Light del desayuno, tu Coca-Cola Zero de mediodía, tu chicle de sobremesa. Cada ingesta acumula eritritol en plasma. Tus plaquetas, células encargadas de detener hemorragias, interpretan esa presencia como señal de alerta y bajan su umbral de activación.
Frente a esto, cualquier factor de riesgo cardiovascular preexistente (hipertensión, colesterol, tabaquismo) se potencia. Un estudio preclínico mostró que en ratones, el eritritol aceleró la formación de trombos arteriales incluso sin otros factores presentes. En humanos, esto se traduce en riesgo aumentado de infarto, ictus o trombosis venosa.
La paradoja golpea más fuerte: quienes consumen productos Light suelen ser personas con diabetes, obesidad o cardiopatías previas. Justo los grupos más vulnerables a complicaciones trombóticas. El «sustituto saludable» acaba siendo un acelerador de riesgo en quienes más necesitan protección.
Qué implica más allá del eritritol: el fallo del sistema Light
Este fenómeno revela cómo en 2026 los consumidores siguen confiando en la etiqueta «Light» como sinónimo de salud, cuando en realidad es ingeniería química diseñada para mantener ventas sin resolver problemas. El eritritol no es una excepción: es la norma de un modelo que prioriza palatabilidad sobre biología.
Más allá del caso puntual, esto demuestra un cambio estructural en cómo funciona el mercado alimentario diferente que en 2020: la industria ya no necesita eliminar componentes dañinos, solo sustituirlos por alternativas que tarden más en mostrar efectos adversos. El consumidor cree que está eligiendo mejor, pero solo está cambiando de riesgo inmediato (azúcar) a riesgo diferido (coagulación).
El eritritol se aprobó sin estudios cardiovasculares a largo plazo. La FDA lo clasificó como GRAS (generalmente reconocido como seguro) basándose en toxicidad aguda, no en impacto vascular crónico. Estamos descubriendo los efectos 15 años después de su masificación. ¿Cuántos otros edulcorantes «seguros» esperan el mismo destino?
Qué pasará: opciones reales y preguntas clave
Mientras tanto, las autoridades europeas revisan la evidencia. La EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) inició en enero de 2026 una reevaluación del eritritol tras la presión de cardiólogos españoles y alemanes. Los resultados llegarán en otoño. Hasta entonces, el eritritol sigue legal y omnipresente en lineales.
Mirando adelante, tres escenarios emergen: etiquetado de advertencia cardiovascular (similar al tabaco), límites de ingesta diaria (actualmente no existen), o prohibición en productos dirigidos a población de riesgo. Ninguno llegará antes de 2027.
Preguntas clave para entenderlo todo
P: ¿Todos los edulcorantes tienen este efecto?
R: No. Sucralosa, estevia y sacarina no muestran impacto procoagulante en estudios actuales. El problema es específico del eritritol.
P: ¿Cuánto eritritol es peligroso?
R: 30 gramos (una botella de refresco Light de 500ml) ya multiplica por mil los niveles en sangre. El consumo diario promedio en España ronda 15-40g.
P: ¿Los productos «sin azúcar» son seguros entonces?
R: Depende del edulcorante. Lee la etiqueta: si aparece «eritritol» o «E968», evalúa tu riesgo cardiovascular antes de consumo regular.
P: ¿Hay alternativas sin riesgo?
R: Estevia pura, monk fruit o reducir simplemente el umbral de dulzor. El paladar se adapta en dos semanas.








