Mañueco recibe el respaldo de Feijóo en Castilla y León con la alargada sombra de Vox

El escenario de Salamanca, con una gran carga de simbolismo político, ha servido como plataforma para que el Partido Popular (PP) exhiba su músculo territorial y programático en una de sus comunidades fetiches y con más poder territorial. Durante la presentación oficial de Alfonso Fernández Mañueco como candidato a la reelección para la Presidencia de la Junta de Castilla y León, el líder nacional de la formación, Alberto Núñez Feijóo, ha trascendido la escala autonómica para dibujar una hoja de ruta de alcance estatal. Algo que varios colectivos castellanos y leoneses temen en todos los candidatos de ámbito territorial de cara a los próximo comicios autonómicos.

En un discurso de marcado calado institucional y severa crítica al Ejecutivo central, Feijóo ha perfilado lo que denomina una alternativa de rigor, advirtiendo con firmeza que el cambio que él propone para España se aleja drásticamente de cualquier tentación de personalismo o arbitrariedad. En sus propias palabras, el proyecto que encabeza no será, bajo ninguna circunstancia, un «sanchismo de derechas», sino una restauración de la responsabilidad política.

Para el dirigente gallego, gobernar no es un ejercicio de retórica ni una plataforma de lucimiento personal, sino un encargo directo de la ciudadanía que conlleva, inevitablemente, el desgaste propio de quien asume responsabilidades reales. En este sentido, ha contrapuesto la gestión del Partido Popular con la del actual Gabinete de Pedro Sánchez, señalando que mientras unos se limitan a comentar las decisiones, el PP está preparado para tomarlas en todas las comunidades y, eventualmente, en el Gobierno de España.

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Feijóo ha reivindicado la identidad de su partido como la formación favorita de los españoles, destacando que los resultados obtenidos en el panorama europeo avalan su trayectoria como la única alternativa sólida capaz de rescatar al país de las crisis económicas y sociales, tal como ha ocurrido en anteriores etapas históricas.

El presidente del PP de Castilla y León y candidato a la reelección a la Presidencia de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco (Fuente: Agencias)
El presidente del PP de Castilla y León y candidato a la reelección a la Presidencia de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco (Fuente: Agencias)

GESTIÓN FRENTE A LA PROPAGANDA

La intervención ha subido de tono al abordar la estrategia que, según Feijóo, el Gobierno empleará ante la proximidad de los comicios en Castilla y León. El líder popular ha denunciado que la Moncloa intentará reactivar la política del miedo mediante cortinas de humo, manipulaciones y maniobras sin límites que incluso alcanzan el terreno de las pensiones. Sin embargo, ha asegurado que estas tácticas ya no surten efecto en una sociedad que, a su juicio, percibe al propio Gobierno de Sánchez como la mayor fuente de inquietud para la mayoría de los españoles.

Esta desafección interna se refleja también, según el análisis de Feijóo, en el ámbito internacional, sugiriendo que los socios comunitarios en Bruselas muestran síntomas de agotamiento ante las posturas del presidente español, equiparando este hartazgo al que se respira en las calles de España.

Uno de los puntos más incisivos de la jornada ha sido el reproche sobre la gestión de los recursos públicos. Feijóo ha lamentado que partidas millonarias que deberían fortalecer la investigación contra el cáncer se desvíen hacia lo que ha bautizado irónicamente como «Telepedro«, un aparato de propaganda destinado a la loa del líder. En este sentido, ha establecido una jerarquía de prioridades clara: entre la investigación científica y la propaganda partidista, su formación siempre elegirá la primera.

Asimismo, ha vinculado esta gestión con una supuesta institucionalización de la mentira y el premio a la incompetencia, citando de manera explícita la permanencia del ministro Óscar Puente tras episodios de gestión ferroviaria que calificó de trágicos. Para Feijóo, la falta de ceses por soberbia o mal desempeño se explica por un efecto de arrastre, sugiriendo que si el presidente aplicara criterios de exigencia real, él mismo debería abandonar el cargo.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (d), acompañado del alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo  (Fuente: Agencias)
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (d), acompañado del alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo (Fuente: Agencias)

COMPROMISO CON LA ESTABILIDAD

Mirando hacia el futuro y asumiendo una postura de presidente en espera, Feijóo se ha comprometido a revertir cada decisión que considere un atropello a la lógica institucional. Entre sus propuestas inmediatas destacan la aprobación de una Ley de Multirreincidencia y un marco normativo que impida al Gobierno realizar gastos discrecionales sin el control previo y exhaustivo del Parlamento.

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El objetivo final, según ha detallado, es invertir en lo que realmente importa: servicios públicos, familias que sufren la presión fiscal y sectores estratégicos como el primario. Ha garantizado que, bajo su mandato, se eliminarán los modelos de financiación autonómica supuestamente diseñados a medida del independentismo y se aplicarán medidas contundentes en materia de seguridad y propiedad, como el desalojo de okupas en un plazo inferior a las cuarenta y ocho horas.

Al cerrar su intervención en apoyo a Mañueco, Feijóo ha instado a trabajar con la humildad del que empieza de cero, asegurando que Castilla y León debe seguir marcando el ritmo de crecimiento del país. En un gesto de supuesta elegancia política poco habitual, ha recordado la figura de Javier Lambán como un ejemplo de gran presidente autonómico de signo opuesto, contrastándolo con la actual dirección del PSOE para subrayar que el socialismo actual ha perdido el norte, en una clara referencia a Óscar López.

Con la mirada puesta en las urnas, ha augurado que el Partido Popular seguirá siendo el refugio de quienes buscan principios y límites, augurando un estancamiento electoral para sus adversarios mientras el PP se consolida como la fuerza mayoritaria dedicada exclusivamente al servicio de la gente. Difícil papeleta para Mañueco, que seguramente ganará pero volverá a necesitar a Vox para hacer cuentas.

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