Eduardo García irrumpió en televisión siendo un niño de 11 años con el personaje de Josemi en ‘Aquí no hay quien viva’. Dinero, fama, éxito precoz. Todo lo que un adolescente no debería gestionar solo. Años después, la vida le pasó factura: «Me torcí bastante, para qué nos vamos a engañar», confesó en TardeAR. Su carrera se apagó, el dinero desapareció, y las decisiones equivocadas se acumularon.
En junio de 2025 reapareció en televisión admitiendo su peor momento vital tras años invisible. Los hermanos Caballero, creadores de La que se avecina, le cerraron inmediatamente la puerta al regreso: «No volverá después de llamarnos cocainómanos», sentenciaron públicamente días después de su confesión. El actor que ganó 40.000 euros mensuales siendo adolescente ahora sirve copas en Toledo sin esperanza de retorno.
De niño estrella a superviviente
Eduardo García empezó en ‘Aquí no hay quien viva’ con 11 años interpretando a Josemi, el hijo de Emilio y Paloma. Pasó después a La que se avecina como Fran hasta 2016, acumulando más de 120 episodios entre ambas series. El problema: cobrar 40.000 euros al mes siendo adolescente sin estructura familiar que lo contenga.
«He sido muy golfete. Ganaba mucho dinero y no tenía ningún tipo de responsabilidad», admitió en su reaparición. La fama infantil le abrió puertas que no sabía cerrar: fiestas, excesos, decisiones que destrozaron su patrimonio en pocos años. A los 30 años, el dinero había desaparecido completamente.
Por qué explota ahora
La reaparición de Eduardo García en TardeAR el 4 de junio de 2025 desató una ola mediática inesperada. Su confesión brutal sobre adicciones, ruina económica y rechazo de los creadores de la serie conectó con miles de personas que crecieron viéndole en televisión. La nostalgia se mezcló con la crudeza de su testimonio.
Detonantes de la viralidad:
- Declaraciones sin filtro: «Me torcí bastante» y «he sido muy golfete» generaron 2,4 millones de visualizaciones en clips de TikTok en 72 horas
- Respuesta pública de los Caballero: Los creadores le cerraron la puerta el 13 de junio de 2025: «No volverá tras llamarnos cocainómanos»
- Contraste brutal: De 40.000€/mes a camarero en Toledo en menos de una década
- Efecto nostalgia: Millennials que crecieron con ANHQV redescubrieron al actor desaparecido desde 2016
| Plataforma | Métrica | Dato |
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Cómo le afecta el veto definitivo
La respuesta de Alberto y Laura Caballero fue demoledora. Días después de su confesión televisiva, los creadores de La que se avecina cortaron cualquier esperanza de regreso: «Después de llamarnos cocainómanos, no volverá». Eduardo había criticado públicamente el ambiente de trabajo durante su etapa adolescente.
El veto profesional golpea cuando más necesita reactivar su carrera. «Ahora estoy intentando volver a la interpretación, pero las cosas no se arreglan así», reconoció. A los 32 años, sin proyectos en marcha y con el estigma de haber quemado puentes con los productores más poderosos de la comedia española, su retorno parece imposible.
El daño reputacional se extiende más allá de esa serie. La industria audiovisual española es pequeña, y las declaraciones contra figuras como los Caballero cierran puertas en cadena. Otros actores infantiles de la serie mantienen silencio, ninguno ha salido públicamente en su defensa.
Qué implica crecer siendo niño famoso
El caso de Eduardo García expone el lado oscuro de la fama infantil en España: cero protección institucional, dinero mal gestionado, y presión psicológica sin acompañamiento profesional. Mientras en Estados Unidos existen leyes específicas (Coogan Law) que protegen el patrimonio de actores menores, aquí el vacío legal permitió que un adolescente gestionara solo 40.000 euros mensuales.
Más allá del drama individual, esto revela un problema estructural en la industria española. Eduardo reconoció haber caído en adicciones que arrastraba desde la adolescencia: «Hay cosas de las que me vi coartado». La ausencia de protocolos de salud mental para actores infantiles expuestos a entornos adultos genera patrones de autodestrucción que la industria prefiere ignorar.
El contraste con actores infantiles británicos o estadounidenses es brutal. Allí existen tutores obligatorios en set, psicólogos especializados y fideicomisos que blindan el dinero hasta la mayoría de edad. En España, las familias y los propios niños navegan solos un ecosistema profesional diseñado para adultos.
Disipando dudas que todos tenemos
P: ¿Volverá Eduardo García a actuar en televisión?
R: Improbable. El veto de los Caballero y sus declaraciones públicas han quemado puentes clave en la industria.
P: ¿Cuánto dinero llegó a ganar siendo adolescente?
R: Aproximadamente 40.000 euros mensuales en su época de mayor éxito en las series.
P: ¿Dónde trabaja actualmente?
R: Como camarero en un bar de Toledo, lejos de la televisión y los focos.
P: ¿Por qué llamó «cocainómanos» a los creadores?
R: Crítica al ambiente de trabajo que vivió siendo menor, aunque no especificó contexto exacto de la acusación.
Qué pasará con su futuro
Eduardo García enfrenta una reconstrucción desde cero. Su reaparición mediática en junio 2025 generó ruido durante semanas, pero no ofertas laborales en televisión. La industria audiovisual española tiene memoria larga, y quemar puentes con productores de éxito como los Caballero limita opciones futuras de forma casi irreversible.
Su estrategia parece enfocarse en la vida anónima. Toledo, lejos de Madrid, le permite trabajar sin presión mediática constante. «Recuerdo mi etapa en la tele con mazo cariño, pero ahora toca otra cosa», admitió. La pregunta es si esta tranquilidad forzada será permanente o un paréntesis antes de un retorno en formatos menores.
Mientras tanto, otros actores infantiles de su generación como Adrián Rodríguez (Dani en LQSA) mantienen carreras activas. La diferencia: gestión profesional, silencio público sobre conflictos internos, y relaciones preservadas con productores clave. Eduardo eligió la honestidad brutal, y el precio ha sido el ostracismo profesional en el sector que le dio fama.








