El carding te roba sin tocarte. Basta con que navegues en una red pública, abras un correo sospechoso o compres en una web vulnerada. Tus datos bancarios flotan en foros clandestinos con precio de saldo, listos para vaciarte la cuenta.
El 12 de febrero de 2026, bancos españoles y la OCU emitieron advertencias tras detectar transacciones fraudulentas microscópicas: cargos de 0,50 € o 1 € que testean tu tarjeta antes del golpe definitivo. Este carding opera en dos fases: primero roban tus datos, luego agotan tu crédito disponible.
El fraude que convierte datos en mercancía
El término carding describe un ecosistema criminal donde tu información bancaria se compra y vende como cualquier producto. Los delincuentes se especializan: unos roban los datos mediante phishing, malware o clonación física, otros los venden en mercados negros digitales, y un tercer grupo los explota hasta dejar tu cuenta a cero.
La Policía Nacional desarticuló en 2020 una banda nigeriana que generó un fraude de 1,5 millones de euros con 70 tarjetas fraudulentas, afectando a víctimas de 37 países. Operaban desde Madrid usando identidades falsas, agotaban el crédito disponible y pagaban deudas con numeraciones robadas de la darknet. En diciembre de 2024, otra operación detectó compras fraudulentas por 56.200 euros usando 33 tarjetas obtenidas mediante carding.
Por qué explota ahora
Tres factores aceleran el carding en España durante febrero de 2026: la digitalización forzada del comercio, el comercio electrónico sin verificaciones robustas, y la profesionalización de redes criminales que operan desde foros inaccesibles para navegadores convencionales.
- Mercados negros activos: La deepweb y darknet albergan foros donde se venden paquetes de datos bancarios completos por menos de 10 euros la unidad
- Automatización del fraude: Bots prueban miles de numeraciones en tiendas online, filtrando las válidas en minutos sin intervención humana
- Testeo invisible: Cargos de 0,50 € a 2 € pasan desapercibidos durante semanas, tiempo suficiente para vaciar la tarjeta validada
- Adopción de criptomonedas: Los fondos robados se convierten en criptoactivos, dificultando el rastreo policial
| Fuente | Métrica | Dato |
|---|---|---|
| FTC (EE.UU.) | Casos 2024 | 458.538 |
| FTC (EE.UU.) | Aumento anual | +7% |
| Policía España | Fraude banda nigeriana | 1,5M € |
| Policía España | Tarjetas fraudulentas | 70 |
| Europol 2024 | Tarjetas afectadas | 33 |
| Europol 2024 | Compras fraudulentas | 56.200 € |
Cómo te vacían la cuenta sin que te enteres
El carding funciona como una cadena de montaje criminal. Capturan tus datos mediante correos de phishing que imitan a tu banco, malware en descargas trampa, o dispositivos físicos colocados en cajeros. También hackean bases de datos de comercios vulnerables.
Una vez tienen tu numeración, la prueban en sitios de bajo control como plataformas de streaming. Si pasa el cargo microscópico, escalan: contratan suscripciones anuales, compran dispositivos de alta gama o adquieren tarjetas regalo digitales que revenden al 60% de su valor.
El objetivo es que confundas estos cargos con compras legítimas. Mientras tanto, los delincuentes agotan tu crédito o venden tus datos a otros estafadores en un ciclo que solo termina cuando bloqueas la tarjeta.
El mecanismo invisible que alimenta el fraude
Más allá del robo puntual, el carding revela un mercado paralelo donde tu información financiera vale más que el dinero que contiene. Organizaciones criminales profesionalizadas operan como empresas con departamentos especializados. Esta estructura permite que una sola banda mueva millones de euros anuales sin pisar una sucursal bancaria.
El cambio está en la velocidad: antes, clonar una tarjeta requería acceso físico. Hoy, un archivo descargado de un foro clandestino contiene datos de miles de víctimas, listos para ser explotados en minutos mediante scripts automatizados.
Frente a 2025, el carding de 2026 incorpora inteligencia artificial para generar correos de phishing más convincentes, identidades sintéticas que sortean verificaciones bancarias, y redes neuronales que predicen qué tarjetas tienen límites altos. El fraude ya no es artesanal: es industrial.
Disipando dudas que todos tenemos
P: ¿Mi banco me devolverá el dinero si soy víctima de carding?
R: Sí, si denuncias en 48-72 horas y demuestras que no autorizaste las transacciones, las entidades suelen reembolsar.
P: ¿Las tarjetas virtuales son más seguras contra carding?
R: Sí, porque generan números temporales para cada compra, inutilizando los datos si son robados después.
P: ¿Puedo detectar si mis datos ya están en venta en la darknet?
R: Existen servicios de monitorización que alertan si tu información aparece en foros clandestinos.
P: ¿Desactivar el NFC del móvil previene el carding?
R: Previene la clonación por proximidad, pero no protege contra phishing o malware.
Qué hacer ahora mismo para blindar tu dinero
Activa las notificaciones instantáneas de tu banco: cada cargo debe generar un SMS o push inmediato. Esto transforma cualquier transacción sospechosa en una alerta en tiempo real. Usa tarjetas prepago o virtuales para compras online en España, limitando el daño potencial si los datos se filtran.
Revisa tus extractos semanalmente buscando cargos microscópicos: 0,01 € a 2 € son la firma del testeo de carding. Si aparecen, bloquea la tarjeta inmediatamente. Instala autenticación de dos factores en todas tus tarjetas: ese código SMS extra es la diferencia entre un intento fallido y una cuenta vaciada.
Tu primera línea de defensa eres tú. El carding solo funciona porque las víctimas tardan semanas en darse cuenta. Acorta ese tiempo a minutos y convertirás tus ahorros en un blanco imposible de alcanzar.








