El plátano es de esas frutas que casi siempre están en casa, en la mochila del colegio o en el bolso antes de salir corriendo al trabajo. Práctico, barato, fácil de pelar y disponible todo el año, se ha ganado un lugar fijo en la alimentación diaria sin necesidad de campañas de marketing ni modas pasajeras. Lo curioso es que, más allá de su comodidad, la ciencia lleva años analizando por qué este fruto tropical es mucho más que un simple tentempié.
Originario de regiones cálidas y cultivado hoy en más de un centenar de países, es uno de los alimentos más consumidos del planeta. Organizaciones médicas como la Mayo Clinic recuerdan que cada año se comen más de 100.000 millones de unidades en todo el mundo, una cifra que habla por sí sola. Pero la popularidad no siempre significa calidad; aunque en este caso, según nutricionistas y expertos en salud, el plátano sí tiene argumentos sólidos para defender su fama.
1Energía y nutrientes en un formato sencillo
Un plátano mediano ronda las 100 calorías y apenas contiene grasa, colesterol o sodio, algo que lo convierte en una opción ligera pero muy completa. Su mayor carta de presentación son los hidratos de carbono, que proporcionan energía rápida y eficaz, ideal para quienes necesitan un impulso antes de hacer ejercicio o simplemente para aguantar la mañana sin caer en la máquina de snacks.
Pero el plátano no es solo azúcar natural, sino que también aporta fibra, potasio, magnesio, vitamina B6 y vitamina C, además de distintos antioxidantes. Esa combinación explica por qué muchos nutricionistas lo recomiendan como parte de una dieta equilibrada, ya que ayuda a cubrir necesidades básicas sin recurrir a productos ultraprocesados ni suplementos innecesarios.






