El plátano es de esas frutas que casi siempre están en casa, en la mochila del colegio o en el bolso antes de salir corriendo al trabajo. Práctico, barato, fácil de pelar y disponible todo el año, se ha ganado un lugar fijo en la alimentación diaria sin necesidad de campañas de marketing ni modas pasajeras. Lo curioso es que, más allá de su comodidad, la ciencia lleva años analizando por qué este fruto tropical es mucho más que un simple tentempié.
Originario de regiones cálidas y cultivado hoy en más de un centenar de países, es uno de los alimentos más consumidos del planeta. Organizaciones médicas como la Mayo Clinic recuerdan que cada año se comen más de 100.000 millones de unidades en todo el mundo, una cifra que habla por sí sola. Pero la popularidad no siempre significa calidad; aunque en este caso, según nutricionistas y expertos en salud, el plátano sí tiene argumentos sólidos para defender su fama.
3El plátano sirve para el sistema nervioso y como defensa frente al envejecimiento
Otro punto fuerte del plátano es su aporte de vitamina B6, esencial para el funcionamiento del sistema nervioso. Esta vitamina participa en la producción de neurotransmisores, sustancias que permiten la comunicación entre las neuronas, y también interviene en el metabolismo energético, ayudando al cuerpo a transformar los alimentos en energía utilizable.
A todo esto se suman sus antioxidantes, como la vitamina C, que no solo contribuyen a reforzar el sistema inmunitario sino que también ayudan a combatir los radicales libres, responsables del envejecimiento celular. Consumir plátano con regularidad no es una fórmula mágica contra las enfermedades, pero sí una forma sencilla de aportar al organismo herramientas para defenderse mejor del desgaste diario.






