¿Los crucigramas mantienen el cerebro joven? Esto dicen realmente los expertos

Durante años hemos repetido casi como un mantra que hacer crucigramas mantiene el cerebro joven, como si cada casilla rellenada fuera una pequeña inversión contra el olvido. Pero ahora los expertos empiezan a poner matices y recuerdan que, aunque estos pasatiempos estimulan la mente, la salud cerebral depende de mucho más que un lápiz y un buen vocabulario.

Los crucigramas llevan décadas instalados en el imaginario colectivo como ese pequeño gesto diario que, casi sin darnos cuenta, estaría protegiendo el cerebro del paso del tiempo. Basta preguntar en cualquier reunión familiar cómo mantener la mente despierta para que alguien mencione los crucigramas junto al café de la mañana, como si fueran una especie de gimnasio portátil para las neuronas, accesible y sin cuota mensual.

La idea no surge de la nada, pues un estudio publicado en Frontiers in Human Neuroscience señalaba en 2020 que este tipo de pasatiempos están entre las actividades más populares para entrenar el cerebro. Sin embargo, que algo sea popular no significa que sea milagroso, y ahí es donde los expertos empiezan a matizar esa fe casi automática en los crucigramas como escudo infalible contra el deterioro cognitivo.

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¿Los crucigramas estimulan de verdad el cerebro?

“Menor riesgo de deterioro”. Fuente: Freepik

Los crucigramas sí ponen a trabajar ciertas funciones mentales, sobre todo el lenguaje, la memoria y la capacidad de asociación. Kellyann Niotis, neuróloga especializada en prevención de demencia, apunta que muchas personas que disfrutan resolviéndolos suelen tener un alto coeficiente intelectual verbal, algo que de por sí se relaciona con menor riesgo de deterioro. Es decir, quizá no sea solo el crucigrama el que protege, sino el perfil de quien se siente cómodo haciéndolo.

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Gary Small, profesor de Psiquiatría en el Centro Médico Universitario Hackensack, lo resume con una idea sencilla: el cerebro necesita desafío. Si el crucigrama resulta demasiado fácil, apenas activa los circuitos neuronales; si es excesivamente difícil, genera frustración y abandono. El beneficio estaría en ese punto intermedio, donde hay esfuerzo real, novedad y cierta incomodidad que obliga a pensar un poco más de lo habitual.

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