El miedo real de sufrir un infarto estando solo en casa o en la vía pública es algo más común de lo que te imaginas, y sucede con mucha frecuencia. Personas que se fueron a dormir y nunca se levantaron, o que de camino a la oficina perdieron el conocimiento en plena calle. Frente a este riesgo, los expertos de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) han sido muy claros: no hay tiempo, no tienes minutos… solo 10 segundos para salvar tu vida.
Ese momento que muchos pacientes han compartido y que los cardiólogos advierten: un dolor agudo que oprime el pecho y que hace que el sudor frío recorra la nuca hasta que se pierde el conocimiento. Esto se traduce en una mortal cuenta atrás que cobra millones de vidas en todo el mundo, y sucede precisamente por no reconocer a tiempo los síntomas silenciosos que anuncian un infarto y que no se deben ignorar nunca.
EL DOLOR DE PECHO NO SIEMPRE SOMATIZA EL INFARTO
Si bien es cierto que el dolor de pecho sigue siendo el síntoma más conocido del infarto, no siempre se presenta como un dolor fuerte y localizado; muchas veces es como una sensación de opresión. Incluso una pequeña molestia que va y viene de forma intermitente; asimismo, este dolor puede irradiarse al brazo izquierdo, espalda, cuello o mandíbula, especialmente en mujeres o pacientes diabéticos. Este tipo de síntomas muchas veces puede ser leve o difícil de describir.
Por ello, es clave estar atento cuando una molestia en el pecho aparece repentinamente sin causa clara; esto no debe ignorarse. Otra señal frecuente y que sucede minutos antes de un infarto es la sensación de falta de aire repentina; esto significa que el corazón no bombea con eficacia. Del mismo modo, esta señal puede estar acompañada de malestar general, sudoración y dolor en el pecho, por lo que se convierte en una alarma clara de que se necesita atención médica urgente.
14 SÍNTOMAS DEL INFARTO QUE VARÍAN SEGÚN EL ORGANISMO
Por su parte, los síntomas que pueden indicar un posible infarto no siempre aparecen a la vez ni siguen el mismo patrón en todas las personas. Por eso, es clave saber escuchar las señales que tu cuerpo envía y así lograr una atención médica oportuna. Sin embargo, esta lista generalizada contiene algunas de las alertas que no debes ignorar:
- Dolor, presión u opresión en el pecho (puede ser leve o intenso)
- Sensación de peso en el centro del pecho
- Dolor que se irradia al brazo izquierdo, derecho, espalda, cuello, mandíbula o estómago
- Falta de aire, incluso en reposo
- Sudor frío repentino
- Náuseas o vómitos
- Mareo, aturdimiento o sensación de desmayo
- Debilidad o fatiga intensa e inusual
- Palpitaciones o latidos irregulares
- Ansiedad repentina o sensación de peligro inminente
- Palidez
- Malestar general difícil de describir
- Dolor abdominal alto o sensación de indigestión
- Dolor de cabeza repentino (menos frecuente)
Si tú o alguna persona cercana presenta uno o más de estos síntomas en un mismo día, es importante no dejarlo pasar. En su lugar, se recomienda acudir al centro hospitalario más cercano para la evaluación de los expertos en salud, ya que estos síntomas no vienen de la nada; la rutina y la dieta influyen mucho. Por tanto, las personas con obesidad o enfermedades crónicas como la diabetes son más vulnerables a sufrir un infarto de miocardio.
QUÉ HACER SI ESTÁS SOLO Y PRESENTAS SÍNTOMAS DE INFARTO

Con todos los síntomas que pueden ayudar a detectar un infarto, la Sociedad Española de Cardiología (SEC) no vende humo. En su lugar, es muy clara y no promocionan actividades de riesgo que restan tiempo, como el bulo de «toser fuerte» para activar el corazón. Si bien es cierto que es una técnica para mejorar la salud, en contextos médicos muy específicos, no significa que sirva para prevenir infartos, ya que al toser lo único que haces es activar tu nervio vago. Por ello, la SEC ha compartido el protocolo de los 10 segundos y advierte que los síntomas son fundamentales.
Por ejemplo, dolor opresivo en el pecho que se irradia hacia el brazo izquierdo o la mandíbula; son algunas de las señales antes de perder el conocimiento. Por su parte, la SEC explica que no se debe esperar a que pase, por lo que recomiendan sentarse o tumbarse inmediatamente para evitar traumatismos por caídas si te desmayas. Si tienes el móvil cerca, en el país funciona el «código infarto» que genera una alerta que moviliza una UVI móvil al instante. Solo debes llamar al 112 de inmediato; si estás solo en casa, deja la puerta abierta, para que los servicios de emergencia no pierdan tiempo derribándola.
ESTOS HÁBITOS AUMENTAN EL RIESGO DE INFARTO

Ahora que ya entendemos un poco más sobre los síntomas de un infarto, existen muchas personas que no llevan un estilo de vida saludable, y los malos hábitos también pasan una factura alta a tu organismo. Por ejemplo, fumar o vapear reduce los niveles de oxígeno en sangre, al igual que abusar del alcohol o llevar una alimentación rica en ultraprocesados, grasas saturadas, sal y azúcar refinado; son algunos de los hábitos que te hacen vulnerable a sufrir un infarto.
Por su parte, una vida sedentaria, noches de trasnocho, estrés constante y mal gestionado también se suman a esta lista de cosas que debes reducir en tu rutina. Asimismo, ignorar los niveles de colesterol en sangre, la hipertensión o descuidar la diabetes aumenta el riesgo de un infarto. El consumo de drogas estimulantes, comidas a deshoras, automedicarse y no acudir a revisiones médicas periódicas crean el escenario perfecto para la llegada de infartos u otras enfermedades crónicas.
POTENCIA TU CORAZÓN CON UN ESTILO DE VIDA MÁS SALUDABLE

No contar con una rutina de actividad física es un verdadero desafío; esto se debe a que el dolor de cadera al sentarse comienza a ser algo habitual y los crujidos en las rodillas al sentarse o ponerse de pie ya son normales. No obstante, es necesaria una caminata diaria de al menos media hora. De esta forma, tus articulaciones y sistema circulatorio se activan para reforzar tu cuerpo. Mantenerte activo es vida para tu corazón y movilidad para tus articulaciones. Por ejemplo, puedes hacer de salida al trabajo, olvidarte del transporte y caminar hasta tu casa. En la casa procura mantenerte activo y así sucesivamente.
La salud cardíaca es uno de los factores que más debes proteger en tu organismo. Y la inclusión de la canela podría convertirse en el primer paso para mejorar progresivamente. ¿Quieres un corazón más fuerte? Entonces incluye la canela en tu dieta para mejorar tu circulación sanguínea, reducir el colesterol malo y estabilizar la presión arterial. Puede que esta especia parezca algo simple en tu despensa, pero antes de la llegada de las grandes farmacéuticas, la canela se utilizaba para combatir infecciones, fortalecer el sistema inmunitario y eliminar bacterias dañinas.
En la actualidad, este alimento sigue mejorando la vida de millones de personas en todo el mundo. No existe la menor duda de que este superalimento merece la pena ser explorado. Y es que con todas las ventajas anteriores, la canela sigue causando asombro porque también sirve para mejorar la digestión, ya que reduce la hinchazón abdominal, combate las bacterias dañinas y mejora la salud intestinal. Además, esta especia es reconocida en el mundo de la nutrición y del fitness como un coadyuvante para la pérdida de peso. Esto se debe a que la canela controla el azúcar en sangre, acelera el metabolismo y reduce los antojos por el dulce.








