La alcaldesa de Alcalá de Henares disfruta con la crisis «erótica» del PSOE de la ciudad

La política de Alcalá de Henares ha entrado en una fase de ebullición y guerra que parece que marcará los próximos meses. Unos hechos que trascienden las paredes del Salón de Plenos del Ayuntamiento Complutense, para adentrarse en las fango de las guerras internas del PSOE y los reproches éticos de largo recorrido con tinte sexual, algo que últimamente alcanza demasiadas veces a los socialistas.

Con todo esto, la alcaldesa de la ciudad, Judith Piquet (PP), ha aprovechado la última sesión plenaria para lanzar una ofensiva contra el Grupo Socialista, al que ha acusado de practicar un “feminismo de cartón”. El detonante de este choque frontal ha sido la apertura de un expediente disciplinario por parte del secretario general local y exalcalde, Javier Rodríguez Palacios, contra su propio secretario de Organización y actual concejal, Enrique Nogués. El motivo oficial es una fotografía de hace doce años en la que el edil aparecía en una fiesta privada junto a una stripper, un episodio que la regidora popular no ha dudado en calificar como la prueba definitiva de la «superioridad moral impostada» de sus adversarios.

Durante su intervención, Piquet se mostró tajante al señalar que la gestión de la igualdad por parte del PSOE complutense está supeditada a intereses puramente estratégicos. Para la alcaldesa, resulta indignante que el socialismo local intente dar lecciones de ética mientras atraviesa una crisis de convivencia interna sin precedentes. Según sus palabras, los socialistas utilizan el discurso feminista como una herramienta arrojadiza dependiendo de quién sea el protagonista del escándalo, lo que ella define como una defensa de las víctimas «según quién sea el agresor«. En un tono cargado de ironía y dureza, la primera edil subrayó que mientras los miembros del principal partido de la oposición se enzarzan en una lucha por el control de la candidatura de 2027, el proyecto que ofrecen a la ciudad queda desdibujado por sus propias contradicciones.

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Enrique Nogués en un acto de los socialistas (Fuente: Psoe Alcalá de Henares)
Enrique Nogués en un acto de los socialistas (Fuente: Psoe Alcalá de Henares)

FOTO COMPROMETIDA DE 2014

La controversia tiene su origen en una imagen captada en 2014, durante las fiestas de Alcalá, en un evento organizado por la peña a la que pertenecía Nogués mucho antes de ostentar cualquier cargo público. En la instantánea se observa una actividad de carácter erótico que, según el afectado, formaba parte de un concurso en el que participaban tanto un hombre como una mujer.

Esta fotografía ya sobrevoló el debate electoral de 2023, siendo utilizada entonces por el Partido Popular para cuestionar la idoneidad del candidato socialista. Sin embargo, lo que entonces fue un ataque externo se ha transformado ahora en un fuego amigo. La decisión de Rodríguez Palacios de rescatar este episodio para iniciar un proceso de expulsión contra su mano derecha orgánica ha sido interpretada por propios y extraños no como un acto de purismo feminista, sino como un movimiento de ajedrez para neutralizar al sector crítico del partido.

Enrique Nogués con una artista de striptease (Fuente: El Puerta de Madrid)
Enrique Nogués con una artista de striptease (Fuente: El Puerta de Madrid)

DEFENSA DE NOGUÉS

Enrique Nogués, lejos de dar un paso atrás, ha respondido con un comunicado detallado en el que defiende su honorabilidad y cuestiona los tiempos de esta maniobra. El concejal argumenta que, en el momento de los hechos, solo tenía 23 años y no representaba a ninguna institución. Además, recuerda que en 2015 la propia peña decidió eliminar este tipo de actividades por considerarlas inapropiadas, un cambio de sensibilidad que, a su juicio, ya fue explicado y zanjado en una rueda de prensa hace tres años. Nogués apunta directamente a la incoherencia de que se le juzgue ahora con criterios actuales por algo ocurrido hace más de una década, sugiriendo que el trasfondo real es la pugna por el control del aparato local en vísperas de la recogida de avales para las próximas primarias.

El caso es que el conflicto ha escalado rápidamente hasta alcanzar una dimensión nacional, captando la atención de diversos medios de comunicación que ven en Alcalá de Henares un laboratorio de la tensión que vive el socialismo madrileño. La alcaldesa Piquet no ha desaprovechado la oportunidad de recordar que, bajo las siglas del Partido Popular, Alcalá cuenta por primera vez en su historia con una mujer al frente del consistorio, contraponiendo este hito a lo que considera una gestión «hipócrita» de la igualdad por parte de sus rivales. Para el equipo de gobierno, el hecho de que el PSOE reactive un expediente basado en una foto antigua justo cuando el sector crítico prepara una candidatura alternativa a Rodríguez Palacios demuestra que el feminismo es, en este caso, una mera excusa para la purga política.

La alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet Flores, interviene durante la inauguración de la I Intermunicipal del PP de Madrid (Fuente: Agencias)
La alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet Flores, interviene durante la inauguración de la I Intermunicipal del PP de Madrid (Fuente: Agencias)

Por su parte, Nogués ha anunciado que presentará un paquete de alegaciones de «máxima solidez» ante los órganos de ética regionales y federales del PSOE. El secretario de Organización confía en que las instancias superiores del partido actúen con independencia y rigor, alejadas de las cuotas de poder locales. En su defensa, insiste en que estas actividades festivas contaban en su día con el respaldo del Ayuntamiento, curiosamente gobernado entonces por el Partido Popular, lo que añade una capa extra de complejidad al cruce de acusaciones. A pesar de la gravedad del expediente, que podría acabar con su salida de la formación, Nogués asegura que seguirá velando por la democracia interna del partido, manteniendo su cargo de secretario de Organización que ostenta desde hace doce años.

Este escenario deja al PSOE de Alcalá en una situación de extrema vulnerabilidad a ojos de la ciudadanía. La imagen de un partido fragmentado, donde los trapos sucios del pasado se utilizan como munición reglamentaria en el presente, refuerza el discurso de una alcaldesa que se presenta como la alternativa estable frente al caos opositor. La batalla por el relato feminista se ha convertido así en el campo de juego de una guerra de guerrillas donde la ética parece ser solo el envoltorio de una disputa mucho más pragmática: quién tendrá las llaves del partido para las elecciones de 2027. Mientras tanto, la ciudad asiste a un espectáculo donde las fotografías de juventud y los expedientes disciplinarios «pesan más que las propuestas municipales, confirmando que en la política complutense la tregua es un concepto todavía por inventar», según fuentes cercanas al entorno de Nogués.

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