No es solo inhalar y exhalar: así puede la respiración consciente transformar tu cuerpo

Respirar parece lo más automático del mundo, algo que hacemos sin pensar desde que nacemos. Pero detrás de cada inhalación hay un mecanismo poderoso que puede calmar el corazón, aquietar la mente y hasta mejorar el sueño.

La respiración es lo primero que hacemos al nacer y lo último que dejamos al irnos, pero entre un momento y otro casi nunca le prestamos atención. Respiramos unas 20.000 veces al día sin preguntarnos si lo estamos haciendo bien, como si inhalar y exhalar fuera un simple trámite automático cuando en realidad puede convertirse en una herramienta poderosa para cambiar cómo nos sentimos por dentro.

La respiración consciente no es una moda pasajera ni un consejo vacío que alguien suelta cuando te ve nervioso. La ciencia lleva años observando cómo algo tan básico puede influir en el corazón, en el cerebro, en el estado de ánimo y hasta en la forma en que dormimos. “Es una de las herramientas más sencillas y profundamente eficaces que tenemos para calmar el sistema nervioso”, explica Guy Fincham, investigador del laboratorio de respiración de la Facultad de Medicina de Brighton y Sussex, y aun así suele subestimarse precisamente porque está siempre ahí, gratis y al alcance de todos.

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Estrés, ansiedad y estado de ánimo

“Mantener la calma”. Fuente: Freepik

La respiración también es una puerta de entrada directa al sistema nervioso parasimpático, el encargado del “descanso y digestión”, ese que contrarresta la respuesta de lucha o huida que se activa cuando estamos estresados. Cuanto más lenta y prolongada es la respiración, mayor es la señal de calma que enviamos al cuerpo, algo que se traduce en menos ansiedad y más sensación de control.

Un metaanálisis reciente encontró que la respiración consciente tiene efectos positivos sobre el estrés, los síntomas depresivos y la ansiedad. Investigadores de la Universidad de Stanford identificaron incluso un grupo de neuronas que conecta el centro respiratorio con las áreas del cerebro relacionadas con la excitación y el estado de alerta, lo que ayuda a explicar por qué unos minutos de respiración lenta pueden cambiar por completo cómo nos sentimos.

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