Las arizónicas llevan semanas acumulando tensión y este martes han soltado el golpe: niveles altos de cupresáceas en plena capital, con estornudos, ojos llorosos y congestión para quienes ya saben lo que significa salir a la calle en febrero. No es la primavera. Es algo que muchos no esperaban.
Este 18 de febrero, la Comunidad de Madrid ha activado alerta de nivel alto de polen en Alcalá de Henares, Ciudad Universitaria, Collado Villalba, Getafe y Arganzuela. El pronóstico se mantiene para mañana, con descenso a nivel medio en algunas zonas. Quien creía tener margen hasta marzo se ha llevado un susto.
Qué son las cupresáceas y por qué atacan en invierno
Las cupresáceas agrupan cipreses, arizónicas, tuyas y enebros: árboles que delimitan parcelas, rodean colegios y decoran parques en toda la región. Pasan desapercibidos durante meses, pero entre enero y marzo se convierten en el mayor foco de alergia invernal de Madrid.
La Red de Vigilancia de la Comunidad de Madrid explica en este vídeo cómo se recogen los datos de los puntos de control para que los alérgicos puedan consultar los niveles en tiempo real.
Su polinización coincide con el invierno, lo que descoloca a la mayoría. Mientras todo el mundo espera a las gramíneas de mayo, las cupresáceas liberan miles de granos de polen por metro cúbico. Afectan ya al 47% de los pacientes con polinosis en Madrid, el segundo alérgeno más frecuente tras las gramíneas.
Cómo afecta a quien lo sufre: síntomas y horas de riesgo
El problema se agrava cuando el afectado confunde los síntomas con un catarro. La diferencia es clara: picor de ojos intenso, estornudos en serie y congestión que no cede con paracetamol. El catarro no produce ese picor ocular ni empeora al mediodía.
Las horas de mayor riesgo van de las 11:00 a las 17:00, cuando el viento dispersa los granos y la concentración en el aire se multiplica. Salir a correr por Getafe o pasear por el campus de la Complutense a mediodía equivale a exponerse al pico máximo.
Los síntomas son rinitis y conjuntivitis combinadas: ojos rojos, lagrimeo, congestión y estornudos que pueden durar semanas sin tratamiento. A diferencia de las gramíneas, las cupresáceas rara vez provocan asma.
Qué implica este adelanto: la huella del cambio climático
Más allá del malestar de esta semana, lo que ocurre revela cuánto ha cambiado el calendario alérgico en Madrid. La prevalencia era del 0% en estudios de 1979, subió al 20% en 1994 y hoy afecta al 47% de los pacientes con polinosis.
El mecanismo es doble: la plantación masiva de arizónicas como árbol ornamental desde los años ochenta y el calentamiento climático que adelanta y extiende la polinización. Lo que era un problema marginal se ha convertido en una epidemia urbana de invierno.
El calendario de tratamiento también se ha desplazado. Quien empezaba la medicación preventiva en marzo llegaba a tiempo; ahora, si no está preparado en enero, ya va tarde. Cada año el sistema sanitario acumula más consultas de alérgicos en pleno febrero.
Disipando dudas que todos tenemos
Las preguntas se repiten cada año entre quienes notan los primeros síntomas:
P: ¿Tengo catarro o es alergia al polen?
R: Si te pican los ojos y los síntomas duran más de una semana, casi seguro es alergia.
P: ¿Cuándo bajan los niveles en Madrid?
R: Las cupresáceas suelen remitir a finales de marzo, cuando arrancan gramíneas y plátano de sombra.
P: ¿Me protege quedarme en casa con ventanas cerradas?
R: Sí; evita ventilar entre las 11:00 y las 17:00 en días de nivel alto.
P: ¿Sirven las mascarillas FFP2 contra el polen?
R: Reducen la exposición, pero no eliminan los síntomas en personas muy sensibilizadas.
Qué pasará los próximos días y cómo prepararse
La borrasca Pedro —prevista para el jueves o viernes— podría traer lluvia y frío que alivien los niveles. La lluvia lava el aire y frena la dispersión de granos. Ese respiro, sin embargo, será breve.
El rebote térmico de finales de febrero —con máximas que podrían rozar los 25 °C según la AEMET— volverá a disparar la polinización. Febrero y marzo serán los meses más duros para los alérgicos a cupresáceas antes de dar el relevo a las gramíneas en abril.
Quien no tenga diagnóstico y note síntomas persistentes debería consultar al médico esta semana. La temporada ya está aquí, con un mes de antelación, y las arizónicas de los parques madrileños no van a esperar.







