El clima político en la Asamblea de Madrid ha vuelto a entrar en ebullición, donde el intercambio de reproches trasciende a la gestión regional para situarse en el centro de la estrategia nacional. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha desplegado, como es habitual, una nueva ofensiva dialéctica de gran calado contra el Gobierno central y sus socios, articulando un discurso donde la ética, la gestión de servicios públicos y la identidad madrileña se entrelazan en un relato de confrontación directa. En sus intervenciones, Ayuso no solo defiende su modelo de gestión, sino que actúa como un martillo pilón contra las contradicciones que, a su juicio, devoran al PSOE y a las formaciones a su izquierda.
La presidenta madrileña ha sido especialmente incisiva al denunciar lo que considera una doble vara de medir por parte del PSOE. En sus intervenciones, Ayuso ha señalado una supuesta parálisis moral de los socialistas ante eventos de gravedad que afectan directamente a la seguridad y a la memoria democrática del país. Para la dirigente regional, existe una estrategia de ocultación deliberada que busca proteger las siglas del partido a costa de la transparencia.
En este sentido, Ayuso ha sido tajante al afirmar que los socialistas “me hablan de rendición de cuentas cuando hace un mes ha habido un accidente de los trenes en Córdoba y se callan miserablemente, cuando están sacando etarras de la cárceles y se callan miserablemente, cuando están rescatando líneas implicando al PSOE de la A la Z, de Ábalos a Zapatero, todos están implicados ahí”. Esta acusación de silencio cómplice se extiende también a la política exterior y a los movimientos internos del Ministerio de Transportes, sembrando dudas sobre la naturaleza de ciertas misiones internacionales. “¿Qué está pasando con los viajes a República Dominicana, qué se cuece ahí?”, se preguntaba la presidenta, vinculando estos desplazamientos con una cadena de ceses y nombramientos que, bajo su óptica, rozan lo delictivo: “¿Y qué ha pasado con Sánchez cuando pone a Ábalos, y a la cárcel; pone a Cerdán, a la cárcel, pone a Cabezón, uy que fea está la cosa… y por el medio Salazar, bragueta arriba, bragueta abajo… Y nos dan lecciones”.

DIGNIDAD Y RESPETO A LAS VÍCTIMAS
Otro de los frentes abiertos por Ayuso es el que atañe a la integridad moral en el ejercicio del poder socialista, especialmente en lo referente a casos de presunto acoso sexual y a la gestión del Ministerio del Interior. La presidenta ha criticado con dureza lo que denomina una falta de «decencia» por parte de sus oponentes, a quienes acusa de instrumentalizar causas sociales mientras ignoran las sombras que acechan a sus propias filas. La mención a la Policía y a su cúpula directiva ha sido un punto de fricción constante, sugiriendo que la ejemplaridad brilla por su ausencia en el entorno gubernamental.
“La Policía al frente tiene a un señor, que les tendría que dar ustedes vergüenza los casos que se han ido comentando en estas últimas horas y que se han conocido del entorno del Señor Marlaska. ¿Pero por qué no tienen un poco de decencia y por lo menos no nos hablan hoy de acoso sexual, justo hoy?”, sentenció con firmeza. Para Ayuso, el uso político de estas tragedias constituye una falta de respeto hacia quienes han sufrido realmente, afirmando que “hay que tener muy poca vergüenza y comparar a unos con otros es no respetar a las víctimas. Pero es que ustedes no respetan nada, no respetan nada de nada, señorías. Por respetar, no respetan ni a sus difuntos, ni pasando por Múgica, por Lambán, por quien sea. Eso es el PSOE que ha quedado hoy”.

MODELOS DE INMIGRACIÓN E IDENTIDAD REGIONAL
La presidenta también ha tenido palabras para Vox, marcando distancias con lo que considera una visión cerrada y excluyente de la sociedad madrileña. Ayuso defiende una Madrid abierta, que sirva de refugio y oportunidad, rechazando tanto el paternalismo que atribuye a la izquierda como el rechazo al extranjero que asocia a la derecha más conservadora. Su defensa de la Hispanidad se convierte aquí en el eje vertebrador de una propuesta que busca atraer talento y prosperidad en lugar de gestionar la carestía.
Frente a la bancada de Vox, Ayuso ha sido clara: “Y ustedes lo que quieren fabricar, una barriada paleta, no es la Comunidad de Madrid. Lo lamento muchísimo. La izquierda quiere una inmigración empobrecida y dependiente para ser siempre cautiva de su voto. Ustedes directamente están contra todos los inmigrantes y nosotros lo que queremos es que esté integrada, que sea próspera y que sea libre”. Asimismo, ha defendido el acceso universal a los servicios públicos de Madrid, rechazando cualquier intento de restringir la sanidad a quienes vienen de otras regiones de España.
“El problema es que el Gobierno lo que promueve es masiva e irregularmente la inmigración para provocarles a ustedes. El mayor porcentaje de usuarios de la sanidad pública de Madrid es de fuera de la región, de otras comunidades. ¿Le voy a negar la sanidad de Madrid a los de Logroño o a los de La Coruña porque los señores de Vox han decidido que todo lo de fuera es malo?”, argumentó.
Su visión se asienta en la historia migratoria de los propios españoles: “Nosotros estamos promoviendo la Hispanidad, estamos promoviendo que ciudadanos, especialmente como nosotros hicimos en el pasado cuando fuimos a Venezuela, Argentina o a México, hoy estén en su casa. Es lo que ha sido toda la vida la Comunidad de Madrid, un cruce de caminos, no de pobreza, de tiranía, porque aquí no hay comunismo y tampoco hay lo que ustedes pretenden hacer con los inmigrantes, no”.

CONTRASTE DE CAMPAÑAS Y GESTIÓN REAL
En su enfrentamiento con Más Madrid, Ayuso ha utilizado la ironía para descalificar las campañas institucionales de los ministerios dirigidos por esta formación. La presidenta diferencia entre lo que considera información de utilidad pública —vacunas, agua, becas— y lo que tacha de adoctrinamiento o gasto superfluo. Las críticas a la ministra Mónica García han sido constantes, recordándole su etapa como opositora en la Asamblea y cuestionando la eficacia de sus actuales políticas.
“Me hablan ustedes de las campañas, las de Madrid son de promoción turística, riesgos laborales, uso adecuado del agua, cómo son licitar trámites, riesgos de enfermedad de transmisión sexual, vacunas, becas… ¿Pero cuáles son las suyas?”, cuestionaba antes de entrar en el terreno del sarcasmo sobre las iniciativas de sus rivales.
“La de Mónica García dando saltitos en el tejado de la asamblea con el paraguas, las pancartas que ahora ‘zampa, zampa’ se las tienen que quedar una a una porque bien que se ponía a bailar delante del 12 de Octubre, pancarta que le rodea, pancarta arriba o abajo”. Además, ha ridiculizado campañas específicas sobre sexualidad y tareas domésticas: “Campañas por la masturbación en mayores de 60 años, para cómo organizar las tareas del hogar porque la gente es idiota y no sabe cómo llevar su casa, que el miedo cambie de bando, las campañas sexo-afectivas para menores de seis años. ¿Qué tal la de por huevos? ¿Cuánto le costó? ¿Le llegó a Salazar la campaña a tiempo? ¿A Koldo, a Tito Berni, a sus compañeros de gobierno?”.

FABRICACIÓN DEL CAOS ADMINISTRATIVO
Finalmente, Ayuso advierte sobre un deterioro estructural de las instituciones y los servicios provocado por lo que denomina «leyes sectarias». Desde su perspectiva, el Gobierno de Sánchez está diseñando un escenario de inestabilidad que afecta a la vivienda, la educación y la sanidad, con el único objetivo de fomentar la división social. Los datos de listas de espera y las dificultades en el mercado del alquiler son, para ella, la prueba irrefutable de un fracaso de gestión a nivel nacional que Madrid intenta contener.
“Nos llevan al caos, nos llevan al caos. Estamos hablando de 78.677 pacientes que han visto demoradas sus consultas, sus citas, por culpa de la gestión que está realizando el Gobierno de Sánchez y su querida compañera Mónica García. También con cortes de energía y boicots a las inversiones de la Comunidad de Madrid a través de impuestos que van contra el patrimonio para espantar las inversiones, para que no pueda haber desarrollos urbanísticos”, denunció.
Esta estrategia, según Ayuso, busca culpar al sector privado de las ineficiencias públicas: “Ustedes están fabricando un caos completo, con leyes sectarias que van contra la propia vivienda, hacen imposible el alquiler, hacen imposible la construcción de vivienda, siempre atentando contra todo lo que funciona. ¿No pueden arreglar problemas de la educación a nivel nacional? Pues voy contra lo privado, a ver si fomento la lucha de clases y busco culpables en lugar de soluciones”.





