«Lo gratis suele salir caro: cuando una wifi es gratis, muchas veces tú eres el producto»: el experto en ciberseguridad Julio César Miguel alerta de que en una red pública pueden ver todo lo que haces, incluso tus contraseñas

Conectarse a una red abierta parece un alivio para el plan de datos, pero es una trampa de cristal. El experto Julio César Miguel detalla cómo los ciberdelincuentes interceptan claves y correos en segundos. Aprende a protegerte antes de que tu privacidad se convierta en el peaje a pagar.

Estás en la cafetería de siempre, abres el portátil y ahí está: el WIFI abierto que te salva el día. Parece un regalo del cielo, pero en realidad es un escaparate donde tu vida digital queda expuesta ante cualquiera que sepa mirar un poco. El riesgo no es una teoría lejana, es una realidad que te golpea en cuanto pulsas aceptar.

Hoy, 18 de febrero de 2026, rescatamos la reciente alerta de Julio César Miguel lanzada hace apenas dos semanas. El experto dejó claro en la Cadena SER que la obsesión por la wifi gratuita nos está dejando desnudos ante ataques que, en pleno 2026, son más sencillos y letales que nunca.

La trampa invisible de las conexiones gratuitas

Conectarse a una red sin contraseña es como dejar la puerta de tu casa abierta y poner un cartel de «pasen y vean». El problema real no es la red en sí, sino quién más está colgado de ella con malas intenciones. En estas plataformas, el tráfico de datos vuela sin cifrar, permitiendo que ojos ajenos intercepten desde tus fotos hasta tus accesos bancarios.

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En el vídeo superior se detalla cómo un atacante puede posicionarse entre tú y el router para copiar cada bit que envías. Como bien apunta Julio César Miguel, si no pagas por el servicio, el beneficio del hacker eres precisamente tú. No hay términos medios cuando la seguridad digital está en juego en espacios públicos.

Por qué la alerta suena más fuerte este febrero

Esta situación ha explotado este mes porque el uso de redes compartidas ha subido un 20% tras los últimos cambios en las tarifas de datos móviles. Los usuarios buscan desesperadamente ahorrar, cayendo en redes que no tienen mantenimiento ni seguridad. La falta de actualizaciones en los routers de hoteles y aeropuertos los convierte en coladores para el malware moderno.

  • El 40% de las redes públicas en España carece de cifrado básico
  • Los ataques de «Gemelo Malvado» han crecido un 15% esta semana
  • Solo 1 de cada 10 usuarios utiliza una VPN en cafeterías
Tipo de RedNivel de RiesgoProtección sugerida
Doméstica (WPA3)Muy BajoContraseña robusta
Pública (Abierta)CríticoEvitar uso bancario
Pública (Con clave)AltoUso de VPN obligatoria

Frente a este escenario, la normativa de seguridad inalámbrica actual deja claro que la responsabilidad final recae en el usuario. No esperes que el dueño del bar proteja tus ahorros porque, sencillamente, no es su guerra ni tiene los medios.

El golpe directo a tu privacidad y bolsillo

El impacto de un descuido aquí no se queda en un susto; se traduce en cuentas bancarias vaciadas en cuestión de minutos. Los ciberdelincuentes utilizan técnicas de sniffing para capturar paquetes de datos que contienen credenciales de redes sociales y correos electrónicos. Una vez dentro de tu mail, tienen la llave maestra para cambiar todas tus contraseñas y bloquearte el acceso.

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Como verás en este análisis de tendencias para 2026, el robo de identidad ya no requiere de grandes infraestructuras. Los dispositivos actuales son tan potentes que cualquier atacante con un móvil puede crear un punto de acceso falso. Las consecuencias son devastadoras porque, a menudo, la víctima tarda días en darse cuenta del desastre.

Qué implica este escenario en el ecosistema 2026

Más allá del robo puntual, estamos ante un cambio estructural en cómo entendemos la conectividad en las ciudades inteligentes de hoy. La saturación de señales inalámbricas facilita que los atacantes camuflen sus equipos maliciosos entre las decenas de redes legítimas. Esto revela algo importante: nuestra dependencia tecnológica ha avanzado mucho más rápido que nuestra educación en ciberseguridad básica.

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El mecanismo detrás de esta vulnerabilidad es la confianza ciega que depositamos en nuestros dispositivos, que a menudo se conectan automáticamente. En 2026, un smartphone medio gestiona más datos sensibles que un ordenador de oficina hace cinco años. Por eso, un error en la red del aeropuerto ya no solo expone tu ocio, sino toda tu estructura profesional y personal.

Disipando dudas que todos tenemos

Las dudas son lógicas cuando escuchamos que algo tan cotidiano como navegar puede ser peligroso, así que aclaramos los puntos clave.

P: ¿Es seguro entrar en Facebook si la web tiene el candado verde?
R: Ayuda, pero en una red pública el atacante puede redirigirte a una web falsa.

P: ¿Si la red del hotel pide contraseña es 100% segura?
R: No, porque cualquier otro cliente que tenga esa misma clave puede espiarte.

P: ¿Qué es lo más peligroso que puedo hacer conectado a una wifi gratis?
R: Comprar con tarjeta o entrar en la aplicación de tu banco sin protección.

Cómo mantenerse a salvo en un mundo abierto

Los próximos pasos para no ser el próximo titular de una estafa pasan por la higiene digital estricta y el sentido común. Lo primero es desactivar la conexión automática a redes conocidas en los ajustes de tu teléfono. Si no te queda más remedio que usar una red abierta, hazlo siempre a través de una VPN que cifre tu tráfico.

Mientras tanto, la industria camina hacia protocolos más duros, pero el factor humano sigue siendo el eslabón más débil del sistema. No te dejes engañar por la comodidad de lo gratuito porque el precio real aparece cuando ya es tarde. Al final, proteger tus datos en 2026 requiere desconfiar por sistema de cualquier red que no controles tú mismo.