Cómo apagar la inflamación crónica: la endocrinóloga Montse Prados señala a los ultraprocesados como culpables

La inflamación crónica se ha convertido en la epidemia silenciosa del siglo XXI. La experta Montse Prados señala directamente a la dieta moderna como el principal combustible de este problema. Cambiar los hábitos alimenticios es el primer paso real para recuperar la salud y el bienestar general.

La inflamación crónica no avisa con un dolor agudo, sino que se instala en el organismo como un enemigo invisible que devora la energía. Muchos pacientes llegan a la consulta con síntomas difusos que esconden una realidad alarmante: el cuerpo está luchando contra sí mismo. ¿Es posible apagar este incendio interno?

El interés por la salud metabólica ha repuntado este febrero de 2026, coincidiendo con nuevos estudios sobre longevidad y nutrición celular. En este contexto, la voz de la experta Montse Prados se alza para recordarnos que el primer paso no es añadir suplementos, sino limpiar la despensa de forma drástica.

El mecanismo del fuego invisible en el organismo

Entender la inflamación implica aceptar que el cuerpo utiliza este recurso para protegernos, pero el problema surge cuando el proceso se vuelve perpetuo. No hablamos de un golpe o una infección pasajera, sino de una respuesta de bajo grado que altera el sistema inmunitario de forma constante y peligrosa.

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Para profundizar en este concepto, el siguiente material audiovisual detalla cómo reaccionan nuestras células ante las agresiones externas constantes y qué papel juega la biología en este proceso defensivo que acaba volviéndose en nuestra contra.

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Esta respuesta biológica está íntimamente ligada a lo que ingerimos cada día, convirtiendo la mesa en el principal campo de batalla. Si el combustible que aportamos es de mala calidad, la maquinaria celular comienza a fallar, provocando una degradación que afecta desde la piel hasta la capacidad cognitiva.

Por qué la crisis inflamatoria estalla en 2026

La situación ha dado un vuelco en el último mes debido a la actualización de las guías de salud pública de este 10 de febrero. Los datos son tozudos y muestran una correlación directa entre el consumo de productos industriales y el aumento de patologías autoinmunes en adultos jóvenes.

Indicador NutricionalDato 2025Dato 2026
Consumo ultraprocesados32%38%
Patologías inflamatorias15%19%
Gasto en suplementos+5%+12%

Este incremento del 6% en el consumo de productos nocivos explica por qué las consultas están desbordadas actualmente. La facilidad para acceder a calorías baratas pero vacías de nutrientes ha creado una tormenta perfecta que golpea directamente al bolsillo y a la sanidad pública nacional.

Las consecuencias directas de una dieta tóxica

El impacto de mantener este estilo de vida no se limita a ganar unos kilos de más, sino que altera la microbiota intestinal. Cuando las paredes del intestino se vuelven permeables debido a los químicos, las toxinas pasan al torrente sanguíneo, desencadenando una alerta roja que el cuerpo no sabe cómo gestionar.

A continuación, este vídeo analiza los efectos secundarios de los aditivos más comunes y cómo el cerebro reacciona ante la dopamina que generan estos productos, dificultando enormemente la transición hacia una alimentación mucho más natural y limpia.

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Las consecuencias cuantificadas ya afectan a 3 de cada 5 adultos en España, quienes presentan marcadores de inflamación elevados en sus analíticas anuales. Este escenario cronifica el cansancio y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares de forma prematura si no se corta el ciclo a tiempo.

Análisis de fondo sobre la industria alimentaria

Frente a este escenario, debemos preguntarnos por qué seguimos eligiendo aquello que nos enferma a pesar de las advertencias médicas. La industria ha perfeccionado la palatabilidad de los ultraprocesados, logrando que nuestro paladar rechace los sabores naturales de la comida real, como las verduras o las legumbres.

Este cambio estructural en el consumo responde a una falta de tiempo crónica y a un marketing agresivo que disfraza de «saludable» lo que es puramente químico. Comparando el mercado de 2026 frente a 2025, observamos que las etiquetas «bio» o «fit» a menudo esconden los mismos componentes inflamatorios.

Disipando dudas que todos tenemos

Esta situación empeora cuando la desinformación circula por redes sociales sin filtro alguno, confundiendo al consumidor sobre qué comprar. Por ello, la doctora Montse Prados insiste en que la sencillez es la clave para desinflamar el cuerpo de forma efectiva y duradera.

P: ¿Es necesario eliminar los ultraprocesados al cien por cien?
R: Lo ideal es que no superen el 10% de tu ingesta semanal total.
P: ¿Cuánto tarda el cuerpo en notar la desinflamación?
R: Tras los primeros 21 días sin tóxicos, la energía vital aumenta notablemente.
P: ¿Existen ultraprocesados que sean realmente saludables?
R: Muy pocos, la mayoría contienen aceites vegetales refinados o edulcorantes dañinos.
P: ¿El ejercicio compensa una mala alimentación inflamatoria?
R: No, el deporte ayuda pero no puede neutralizar el daño químico celular.

Proyección y escenarios para el futuro cercano

El mecanismo detrás de la recuperación biológica es agradecido si se le dan las herramientas adecuadas a medio plazo. Se espera que durante el resto de este año veamos una regulación más estricta sobre el etiquetado frontal, obligando a las marcas a ser honestas sobre el potencial inflamatorio de sus ingredientes.

Olvídate de buscar soluciones mágicas en botes de pastillas o dietas milagro que solo duran una semana. La verdadera revolución de tu salud empieza en el carrito del supermercado, priorizando materias primas que no necesiten una lista de ingredientes para explicar lo que son en realidad.