La Delegación del Gobierno en Madrid minimiza los delitos sexuales en su información

El contraste de la seguridad en Madrid: Mínimo histórico de delitos con una sombra sobre la libertad sexual

El Balance de Criminalidad de 2025 en la Comunidad de Madrid facilitado por el Ministerio del Interior presenta una realidad compleja y de marcados contrastes que desafía las lecturas simplistas a las que desde la Delegación del Gobierno de España en la Comunidad de Madrid quiere hacer llegar a los ciudadano sobre orden público en la Región.

Mientras la Delegación del Gobierno celebra alcanzar la tasa de infracciones penales más baja de las últimas dos décadas, con 54,9 delitos por cada 1.000 habitantes, una sombra de honda preocupación se proyecta sobre la seguridad de las mujeres. Los datos oficiales revelan una preocupante tendencia al alza en los delitos contra la libertad sexual, un apartado que se desmarca de la caída generalizada de la delincuencia convencional y que obliga a las instituciones a replantear sus estrategias de prevención y asistencia. Algo que la entidad dirigida por el polémico Francisco Martín ha dejado claro escondiendo estas alarmantes cifras en el último párrafo de las informaciones que llegan medios.

A pesar del clima de optimismo institucional por el descenso global de la criminalidad, las cifras relativas a la violencia sexual son elocuentes y alarmantes. Durante el pasado año 2025, las denuncias por agresiones sexuales con penetración experimentaron un crecimiento absoluto de 685 casos. Esta cifra no es un dato aislado, pues viene acompañada de un incremento del 6,3% en las denuncias por agresiones sexuales sin penetración. Estos indicadores sugieren que, si bien Madrid es hoy una región más segura frente a los delitos contra el patrimonio, la vulnerabilidad de las mujeres ante la violencia machista y sexual sigue siendo una asignatura pendiente que se resiste a la tendencia a la baja del resto de tipologías delictivas.

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Ante este escenario, el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, ha evitado caer en la autocomplacencia, «reconociendo implícitamente que la seguridad ciudadana no puede medirse únicamente por la protección de la propiedad privada«. Algo que desmiente con sus titulares benevolentes en sus notas informativas. Pero en la realidad ha hecho lo contrario enviando un pdf a los medios en los que estas peligrosas cifras aparecen de forma residual en el último párrafo del citado informe.

A pesar de esto último, hay que reconocer que desde la administración se ha intensificado su colaboración con diversos sectores de la sociedad civil, como demuestra la reciente reunión mantenida con la patronal madrileña, CEIM. El objetivo de estos encuentros es analizar de forma pormenorizada la evolución de la violencia contra la libertad sexual para presentar próximamente un informe de conclusiones que permita mejorar las respuestas institucionales, tanto en la detección temprana como en el acompañamiento a las víctimas.

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Policía Nacional en Madrid (Imagen creada por IA)

MEJORA EN EL ESCLARECIMIENTO DE DELITOS

Este repunte de la violencia sexual convive paradójicamente con una mejora sustancial en el esclarecimiento de delitos. La eficacia policial en la región ha alcanzado hitos históricos, con un aumento del 36% en las infracciones penales resueltas durante 2025, la cifra más alta de la última década. Este éxito operativo se sustenta en un refuerzo sin precedentes de las plantillas, que han visto incrementado el número de efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil en un 10,4% desde el año 2018. Sin embargo, la mayor presencia de agentes y la mejora en la investigación criminal parecen no ser todavía suficientes para frenar la incidencia de los ataques contra la libertad sexual, que requieren de un abordaje más integral y social.

En el resto del espectro delictivo, la Comunidad de Madrid ofrece un rostro mucho más amable. La criminalidad convencional se redujo un 1,8% el año pasado, lo que se traduce en que cada día se cometieron 16 delitos menos en la región. Los robos con violencia o intimidación, que suelen generar una gran alarma social, han caído casi un 10%, seguidos de una reducción significativa en los robos con fuerza y los hurtos. Incluso la cibercriminalidad, que hasta hace poco mostraba un crecimiento desbocado, parece haber entrado en una fase de estabilización en Madrid, registrando un ligero descenso del 1,3% anual, un dato notablemente mejor que la media nacional, donde este tipo de delitos sigue subiendo por encima del 5%.

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Agente de la Guardia Civil en un dispositivo (Fuente: Agencias)

CONTEXTO DEMOGRÁFICO

Resulta especialmente relevante el contexto demográfico en el que se han obtenido estos resultados. Madrid ha alcanzado su máximo histórico de población, superando los siete millones de habitantes tras un incremento de más de 1,2 millones en los últimos años. El delegado del Gobierno ha hecho especial hincapié en que este mínimo histórico de criminalidad coincide también con un volumen récord de población migrante, un hecho que, según sus palabras, desmonta de forma empírica los discursos que pretenden vincular de manera interesada la inmigración con el aumento de la delincuencia.

No obstante, la desigualdad sigue siendo el gran reto estructural que subyace a estas cifras. Mientras que el conjunto de España muestra signos de convergencia, en la Comunidad de Madrid se observa un crecimiento de las brechas sociales que preocupa a las autoridades estatales. El Gobierno central defiende que la aplicación del «escudo social» ha sido fundamental para evitar que este aumento de la desigualdad se tradujera en un estallido de la criminalidad común, aunque el fenómeno de la violencia sexual parece responder a patrones culturales y de conducta que escapan a las variables estrictamente económicas.

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La geografía de la seguridad en la región también arroja datos curiosos. Municipios como Fuenlabrada se han consolidado como referentes nacionales de seguridad, ostentando el título de la ciudad más segura de toda España. Otras grandes localidades como Parla, Valdemoro o la propia capital han logrado reducir sus tasas de criminalidad en el último trimestre, reforzando la percepción de estabilidad en el área metropolitana. P

ero mientras estas ciudades celebran sus calles más tranquilas, el foco de la política de seguridad madrileña para el año 2026 está ya fijado en la protección de la mujer. La Delegación del Gobierno ha instado a la Comunidad de Madrid a una colaboración más estrecha, solicitando una reunión urgente con el consejero de Interior, Carlos Novillo, para coordinar esfuerzos que permitan que el éxito estadístico en la lucha contra el robo se traslade también a la erradicación de las agresiones sexuales.