El colesterol preocupa, y no poco, porque sigue siendo uno de los grandes factores silenciosos detrás de las enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte prematura en España y en buena parte del mundo. Cuando se habla de colesterol alto, la mirada suele dirigirse rápidamente a los fármacos, pero cada vez hay más consenso en que la alimentación juega un papel decisivo tanto en la prevención como en el control de este problema.
El colesterol, especialmente el LDL, conocido como el “malo”, está estrechamente ligado a nuestro estilo de vida. La buena noticia es que la dieta mediterránea ha demostrado ser una aliada sólida para mantenerlo a raya y, dentro de ella, hay un alimento que destaca por encima del resto. Las nueces, un producto sencillo y accesible, concentran una combinación de grasas saludables y compuestos que ayudan a mejorar el perfil lipídico y a proteger el corazón.
2Cuántas nueces al día marcan la diferencia
Aunque las nueces son saludables, también son calóricas, y ahí es donde entra en juego la cantidad. No se trata de comerlas sin control, sino de encontrar la dosis adecuada para que el colesterol se beneficie sin que el aporte energético se dispare. Los expertos coinciden en que una ración diaria bien medida es suficiente para notar sus efectos positivos.
Un estudio del departamento de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Pensilvania señala que sustituir tentempiés menos saludables por unos 50 gramos de nueces pecanas mejora los niveles de colesterol y la calidad general de la dieta en personas con riesgo de síndrome metabólico. En la práctica, esa cantidad equivale aproximadamente a seis nueces al día, una cifra asumible y fácil de integrar en cualquier rutina.

