Mientras que los arreglos para celebrar la Semana Santa son afinados por los feligreses, miles de turistas emprenden un viaje para disfrutar de esta semana religiosa. Si bien es cierto que España es un destino turistico de reconocimiento mundial, no significa que en todo su esplendor sea una buena idea ir a Barcelona, por ejemplo; o caminar en las multitudinarias procesiones en Sevilla.
En la actualidad, el concepto de destino turístico inteligente va más ligado al nivel de experiencia que la misma fama del lugar. Por eso, es clave que entiendas que los tiempos han cambiado y que lo antes considerabas un paíso, hoy puede que te decepcione. Por eso, fuera de Madrid y de otras ciudades famosas, esta vez exploraremos las verdaderas joyas que te permiten descansar de las hordas de turistas y las calles llenas de basura meclada con el aroma del inciencio.
EL DESTINO TURÍSTICO QUE NECESITAS VISISTAR EN SEMANA SANTA
Iniciamos con este recorrido por lugares ideales para visitar en Semana Santa lejos del bullicio es la Comarca del Matarraña, en Teruel, una respuesta española de la toscana. Pero si lo que buscas es una desconexión radical, entonces, El Hierro será tu búnker volcánico, mientras que Gran Canarias y Tenerife sufren el colapso de su modelo de destino turistico que atiende a las masas y no por la vivencia como tal.
Le sigue la Sierra de Francia en el corazón de Salamanca, este destino turístico es un laberinto de pueblos de piedra y madera que parecen congelados en el tiempo. Asimismo, lugares como La Alberca o Miranda de Castañar, ofrecen paisajes que dejan en ridículo a cualquier parque urbano. Por su partem la Costa de Muerte en Galicia es ideal para disfrutar de su gastronomía sin romper la tarjeta de crédito, porque todos sus precios son asequibles.
LA RUTA DE ZARAGOZA QUE NO TE PUEDES PERDER EN SEMANA SANTA
Un recorrido por el centro y el casco histórico que conecta plazas emblemáticas, naturaleza y siglos de historia. En la Zona Centro (independencia y adyacentes), nos encontramos con El Paseo de la Independencia, una de las principales arterias de Zaragoza. Además, une dos de las plazas más históricas de la ciudad: la Plaza Aragón con la Plaza de España. Si deseas alejarte del bullicio de esta avenida, a tan solo unos metros te encontrarás con La Plaza de los Sitios. Destaca por ser una plaza rectangular, con abundante vegetación que te conecta con la naturaleza.
Otro de los sitios que es muy visitado en el centro es el Monumento a los Sitios de Zaragoza. Por su parte, el Casco histórico o «Casco viejo», como muchos le dicen, guían el recorrido por su entramado hasta la Basílica del Pilar. Aquí se respira un aire mezclado entre la modernidad y las huellas arquitectónicas que dejó la época medieval en España. Datos históricos afirman que en un tiempo Zaragoza tuvo doce puertas que engalanaban sus murallas ; no obstante, en la actualidad solo queda la puerta del Carmen.
ZARAGOZA ES UN DESTINO TURíSTICO PREDILECTO DE 2026
Continuamos con este recorrido por Zaragoza, y en la tercera estación de la ruta tenemos una experiencia completamente diferente y más espiritual. Se trata de la Magdalena, un barrio dentro del casco histórico que está conformado por un conjunto de calles que rodean la plaza La Magdalena, donde se encuentra una iglesia con ese mismo nombre. Sin duda, este rincón de la ciudad, es una verdadera joya del arte mudéjar zaragozano.
Le sigue el Barrio San Pablo, popularmente conocido como El Gancho, este enigmático lugar forma parte del «Casco viejo» de la ciudad. Además, cuenta con varios monumentos en su patrimonio cultural, tal como la Iglesia de San Pablo, conocida como la tercera catedral de Zaragoza, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aquí encontrarás El Mercado Central, el Museo del Fuego y el Teatro del Mercado. Seguimos con la zona Expo, aquí encontrarás puro arte arquitectónico y conexión con la naturaleza.
Por ejemplo, la Torre del Agua, es una maravilla inspirada en una gota, este diseño permite que el edificio adopte formas diferentes según el punto desde el que lo observes. Le sigue el Pabellón de España, que es fácilmente reconocido por las columnas de barro cocido que lo rodean. Y para cerrar el recorrido, tenemos el Parque del Agua, un complejo lineal que bordea la ribera izquierda del Ebro, y que se extiende hasta la Pasarela del Voluntariado.



