Técnicas de respiración que pueden mejorar tu memoria, concentración y bienestar

La respiración parece algo tan automático que casi nadie le presta atención, pero cada vez más estudios muestran que puede influir en cómo pensamos, recordamos y nos sentimos.

La respiración está con nosotros desde el primer segundo de vida, aunque la mayoría del tiempo pasa desapercibida. Respiramos mientras caminamos, mientras trabajamos, mientras pensamos en mil cosas a la vez, y rara vez nos detenemos a notar cómo entra y sale el aire. Sin embargo, no es solo un acto automático del cuerpo, sino que también es una especie de puente silencioso entre lo que sentimos y lo que pensamos. Cuando cambia el ritmo de la respiración, también cambia el estado del organismo, la claridad mental e incluso la manera en que reaccionamos ante lo que ocurre alrededor.

La respiración, bien entendida, puede convertirse en una herramienta sorprendentemente poderosa para mejorar la memoria, la concentración y el bienestar general. No hace falta ningún aparato ni conocimientos complicados; basta con prestar atención a algo que ya está sucediendo. En los últimos años, distintos investigadores han puesto el foco en la respiración y en cómo pequeños ajustes en la forma de respirar pueden influir en el cerebro, en el sistema nervioso y en el equilibrio emocional.

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Técnicas sencillas que se pueden usar cada día

“Formas de respirar”. Fuente: Freepik

Una de las cosas más interesantes de la respiración es que no existe una única manera de aprovecharla. Hay técnicas muy simples que pueden ayudar en momentos concretos del día, por ejemplo cuando aparece el estrés antes de una reunión, un examen o una decisión importante. Una de ellas es el llamado suspiro fisiológico, que consiste en hacer una inhalación por la nariz, añadir una segunda inhalación corta y luego soltar el aire lentamente por la boca. Puede parecer algo mínimo, pero muchas personas sienten el efecto casi de inmediato.

También están métodos más pausados que funcionan bien para recuperar equilibrio durante el día o antes de dormir. La respiración en caja, por ejemplo, propone inhalar, mantener el aire, exhalar y volver a mantener durante el mismo número de segundos. Ese ritmo regular crea una sensación de estabilidad muy clara. Algo parecido ocurre con la respiración diafragmática, en la que el abdomen se expande al inhalar y se relaja al exhalar. Practicada unos minutos al día, la respiración puede ayudar a descansar mejor, a reducir la tensión acumulada y a mantener la mente más enfocada.

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